Evaluaciones neurocognitivas Lic ASDeza

Evaluaciones neurocognitivas Lic ASDeza Test psicológicos, psicodiagnósticos, estimulación, memoria y atención. Rehabilitación del proceso de información cognitivo.

22/10/2022

Cada tanto me gustaría volver a escribir un artículo.
Hay dos temas que no manejo y necesito información.
Aparezco en otro país y pareciera me exigen publicar mi watsap para los posibles clientes. Las dos cosas quiero revertirlas.
Se podrá?
Gracias desde ya.

12/12/2021

¡Celebremos!
Fin y principio de año nuevo.

Haber y debe. Balance. Dar vuelta la página. Terminar por fin. Empezar con fe y alegría.
Diciembre es un mes clave para realizar un análisis del año vivido. Luego de las fiestas navideñas, los recuerdos amargos y dulces, las presencias y ausencias. Llega por fin o no, la culminación del año, en este caso del 2021. Año que como todos sabemos tiene la particularidad de estar atravesado por la nueva peste del siglo XXI. Y tal cual era de esperarse al inicio del Covid, aparecieron las vacunas y con ellas, cierta esperanza de seguir viviendo. Por supuesto, los antivacunas con derecho a serlo, no estarían de acuerdo con esta frase. Este tema lo abordé hace bastante y hoy, no motiva este artículo. Su mención es aleatoria, a una cuestión más inquietante. ¿Qué hicimos este año? ¿Qué nos llevamos? ¿Para qué seguir? Y cuando digo seguir, no me refiero al simple hecho de respirar. Como dice una canción bastante conocida “transcurrir no es lo mismo que vivir, ni honrar la vida”. De esto quiero hablar. De una vida valiosa y digna, cuya valía amerite continuarla. Porque no podemos ser tan hipócritas de suponer que cualquier existencia y en cualquier circunstancia nos acredita a querer seguir. Para no ponerme demasiado realista e inexorablemente oscura, voy a obviar a los refugiados, migrantes, bebés y personas en general criadas en guerra, a los abusados, en fin, a los eternos sufrientes pululando por el planeta tierra. No por acción y gracia de poderes demoníacos sino por la maldita condición humana, por suerte jaqueada, por otras condiciones humanas mejores. Gracias a las segundas, todavía el planeta sobrevive y con él, nuestro breve transitar.
Sí, el camino de la existencia es un soplo tibio en el huracán de las múltiples vidas humanas. ¿Tuvimos en cuenta este año, cuánto daño hicimos? ¿Cuánto bien? Porque suele ser bastante común, golpearse el pecho y decir y decirse. Yo no. No me equivoco, Te miro y te s**o, son toda una basura. Claro, en esa totalidad ¿dónde cabemos? ¿En qué parte limpia quedamos para sentirnos excluidos de la mugre?
Encuentros y desencuentros ¿es sólo eso? El conflicto forma parte de la vida. Ahora bien, si ese conflicto condujo a un ser querido a terminar con un Accidente cerebro vascular por una desmedida conducta nuestra ¿da lo mismo?
Mientras maldecís al incesto enarbolás a tu familia como el mejor modelo a seguir. La endogamia es lo tuyo y por ende, el incesto. No extrínseco sino intrínseco a tu personalidad. Por eso, a pesar de decir amar a tu pareja, no querés saber nada con su madre, padre, hermanos, cuñados/as, etc. Porque tus elecciones son siempre óptimas y las de él o ella, no.
Te pasaste todo el año trabajando pero a la hora de festejar un encuentro de dos horas. Preferís alejarlos de tu núcleo cercano. ¿Tanto te cuesta celebrar en familia la llegada del año nuevo? ¿Podés por una vez siquiera, obviar los detalles insignificantes? ¿Alguna vez te detuviste a pensar, el daño causado a la familia del hombre o mujer, que decís amar? ¿Será qué mentís? ¿Será, qué te mentís?
¿Qué te hace creer que sos bueno o buena? La bondad es carencia de mal para algunos filósofos. Es bastante aproximado a una certeza. No me vengas con que todo es interpretación porque matar siempre es malo y ayudar a quien lo necesita siempre es bueno. Tampoco me vengas con ardides falsamente éticos. Al estilo, de matar por venganza o ayudar para expiar culpas propias. No estoy hablando de eso, que por supuesto existe y exige otro artículo. Estoy hablando de algo más simple. Unirse para festejar en familia el fin del año que se va y el nuevo que llega. Sí, estoy hablando de contar del 1 al 10 regresivamente tomados de la mano. De disfrutar y no de sufrir. Brindemos aunque sea con agua, olvidemos por dos horas; el avance de la insignificancia y en comunión de almas y corazones, compartamos la algarabía de un día diferente. Tal vez, un pretexto. No importa. Lo sabés. En ocasiones, así como los cumpleaños, este tipo de fiestas son excusas para la concordia.
Hay niños y niñas solos, hay abuelos y abuelas solos, hay mucha soledad inevitable y otras soledades menos solas con nuestra colaboración. Un timbrazo, una campana, una sonrisa, un saludo. La visita a un hospital, un geriátrico, puede calmar a nuestra propia soledad además de la ajena.
Si tenés familia, tratá de anestesiar con olvido las pequeñeces y disfrutalos. Este año puede ser el último. La vida es una ráfaga prestada por el azar, el destino, Dios o los dioses. Podés malgastarla pero no arrastres a otros en un momento de disfrute.
Nada ni nadie merece la entrega sacrificial de un ser vivo. No hay causa ni persona que merezca tu nulidad como sujeto. No permitas que te nadifiquen, no te perdones nadificar a un ser estimado o querido. Si de verdad, lo querés.
En general, somos críticos feroces de nimiedades. Esta hermosa fiesta amerita focalizarse en la algazara a lo grande y sin pequeñeces tan ridículas como absurdas.
En un diccionario de etimología dice sobre celebrar: “hacer una ceremonia de respeto o alegría, festejar, honrar, elogiar. Del Latín celebrare “frecuentar, ir muchas veces; ir mucha gente; llenar; celebrar (…) numeroso (…) festejado. (…)”.
Llega un nuevo año, y con él, la esperanza de un futuro mejor. ¡Festejemos y celebremos con nuestra mejor energía!

Exprofesora de Filosofía Occidental en enseñanza secundaria y universitaria.
Especialista en investigación educativa.
Lic. en Psicología: Adriana Silvia Deza. M.N.: 55.836
Magíster en Neuropsicología clínica.
Consultorio privado en CABA.
Argentina.

29/11/2021

Nadie tiene que estar solo en estas fiestas navideñas.
Cuerpo sano en mente sana.
Llega Papá Noel y con él, la gestualidad más tierna de cualquier niño o niña pequeño. El recibimiento al hogar se espera desde antes. Escribir la nunca y suficientemente ponderada carta. Cerrar el sobre, colocar el nombre del afortunado/a previa aclaración, de que hay muchos chicos en el mundo y por tanto, puede que lo pedido sea cambiado por otro juguete.
Armar el árbol de Navidad es un ritual familiar plagado de entusiasmo y creación compartida. Desde los adornos comprados hasta los fabricados con antelación y esmero para disponer de más dinero. Cuando digo familiar, me refiero a su madre e hijo/a, a su padre e hijo/a. A cualquier niño/a acompañado de un cuidador, estable o circunstancial.
Los hospitales están plagados de salas en dónde abundan niños sin familia, que contentos reciben la visita de voluntarios para festejar las fiestas navideñas. Esos voluntarios pueden ser personas solas decididas a transformar su tristeza en alegría. Ayudar a ser feliz a un niño nos hace más bien, del supuesto.
Compartir con el abuelo o abuela un brindis. Si, este ser que alguna vez fue tan pequeño como tu hijo/a, sobrino/a o vos. Ese abuelo que repite varias veces lo mismo y te aburre. Sin embargo, en los medios de comunicación te repiten todo el día el mismo relato y a pesar de que te exaspera, los seguís escuchando y hasta repetís como un perico ebrio esa sarta de barbaridades.
Insisto en que la mayoría de las enfermedades psicológicas mutadas en psiquiátricas, son causa de un mal adiestramiento familiar. No niego a las genéticas, que también las hay. Pero si aprendiendo habilidades sociales un sujeto con cierto trastorno de personalidad, puede formar parte de la comunidad sin ser discriminado. Va de suyo, la mejoría del otro y la nuestra, si aprendemos a dedicar dos horas de nuestro valioso tiempo en la construcción de afectos.
Los chicos son el reflejo del hogar. El futuro. La esperanza.
Toda persona mayor alguna vez fue un bebé. Todo anciano/a fue pequeño.
Por último y parafraseando a Hegel, la semilla es la etapa de afirmación, el tronco delgado del futuro árbol, el extrañamiento y separación de la semilla, que aún la alberga. Y al final, el robusto árbol, la afirmación de la afirmación o síntesis. No termina allí, porque este árbol vuelve a dar frutos y los frutos nuevas semillas. Estas caen a la tierra y la dialéctica sigue su inexorable curso. Por eso la realidad es dialéctica.
Lo dicho, somos un pequeño eslabón en la cadena de la vida. Vivimos en relación aunque no lo sepamos.
Si nos sentimos solos, aprovechemos esa angustia para construir un lazo de amor.
Nadie tiene que estar solo en estas fiestas navideñas.

Ex profesora de Filosofía Occidental en enseñanza secundaria y Universitaria.
Especialista en investigación educativa.
Lic. en Psicología Adriana S. Deza M.N.: 55.836
Magíster en Neuropsicología clínica.
Consultorio privado en La Paternal. CABA.
[email protected]

14/11/2021

La Bipolaridad mal diagnosticada en los niños.
Hace una década la Bipolaridad como diagnóstico infantil provocó estragos con muchos niños y niñas. Como dije en varias oportunidades algunos médicos psiquiatras (no todos obviamente) siguen tratando aún de adultos, con el mismo trastorno de ánimo a sujetos promedio. Y lo hacen, por el solo hecho de padecer ciertas ambivalencias anímicas, casi siempre forjadas en su crianza.
Los padres son cómplices ignorantes de estas aberraciones, una defensa inconsciente los alivia de su propio dolor. Ese, que los hizo educar pésimo a sus hijos.
No existe una escuela para padres y ninguno de nosotros, puede asumir un rol jerárquico de sabiduría plena al respecto. Según mi experiencia, y muchos trabajos de investigación consultados continuamente, La evaluación neurocognitiva y en ocasiones, asociada a test psicométricos detecta el error o los errores. Realizados dos veces en un año y luego una vez, puede aportar datos insospechados. Es claro, que el material lo tiene que aplicar un psicólogo/a adiestrado también en entrevistas semi-dirigidas y a veces, abiertas. Existen signos elocuentes modificables en el transcurso de seis meses, y repetir en ese lapso de tiempo los test y la consulta neuropsicológica puede cambiar el futuro de estos niños y niñas.
La entrevista con los padres es muy importante, aunque hay que estar atentos porque la mayoría (sobre todo si hay abuso infantil) o (violencia doméstica) omite respuestas cruciales.
En tal sentido, además de los estudios mencionados, recurrir a un psiquiatra legista y un abogado, suele ser el único camino para implantar justicia.
Exclusión, soledad intrínseca a la misma. Más la imposibilidad de una integración en la sociedad aceptable, favorecen disoluciones familiares, fomentan conflictos callejeros, autolesiones y suicidios.
En los adultos están las herramientas para crear una infancia feliz y por ende, un futuro esperanzador. No, nos descuidemos. No, los descuidemos. El amor también implica asumir equivocaciones. Nadie es perfecto.
Lic. en Psicología: Adriana Silvia Deza M.N.: 55.836
Magíster en Neuropsicología clínica.
Ex profesora de enseñanza secundaria y universitaria en Filosofía Occidental.
Especialista en investigación educativa.
Consultorio privado en CABA.

30/06/2021

La pareja adecuada.
Saber elegir está relacionado con cómo somos.

Dicen los sabios que la soledad de a dos, resulta más insoportable que estar solo.
¿Hay edad para el amor? No.
Desde los orígenes del sistema límbico, lugar dónde se albergan nuestras emociones; los seres vivientes necesitamos afecto para poder crecer, esto es, sobrevivir dentro de la especie. Más tarde si de humanos hablamos, el cariño contribuye a favorecer un desarrollo madurativo apropiado de las funciones superiores del cerebro y del sistema autónomo en general.
A la edad del aprendizaje escolar los métodos de enseñanza incluyen estrategias persuasivas, aquí es indiscutible el rol de la ternura para aprender.
Es una verdad de perogrullo la fuerza adquiriente de nuestro sistema inmune al amar. Cuando alguien nos quiere nuestras neuronas espejo hacen mímesis. Y al generar cariño, algunos neurotrasmisores como la dopamina, facilitan el poder de nuestra buena salud.
En ocasiones, un watsapp, un llamado, un e.mail, puede salvarnos la vida. Y si no, sacarnos de una tristeza que pensábamos o sentíamos eterna.
Por lo general deseamos como amante a alguien facilitador de bienestar. Y también es bastante usual, que nuestra futura pareja quiera lo mismo. Ahora bien, ¿lo mismo? es idéntico a nuestros sentimientos? No. La diferencia o las diferencias pueden ser muchas. Sin embargo, lo importante es la capacidad para dar y recibir amor. Aunque parezca dudoso, esa capacidad se adquiere. Y la terapia es la mejor manera de aprender con nuestros propios recursos, herramientas emocionales y ejecutivas para saber ¿cómo? ¿Cuándo? ¿Dónde? Y ¿a quién?
Lic. en Psicología Adriana S. Deza. M.N.: 55.836.
Magíster en Neuropsicología clínica.
Consultorio privado. CEL: 1536560318 – E-Mail: [email protected]
Avda. San Martín 2887. CABA.

16/05/2021

Evaluación neurocognitiva, atajo para evitar la insatisfacción constante.
Ahora quiero esto, lo tengo: ya. No. Quiero aquello, lo tengo: ya. No. Vivo insatisfecho o insatisfecha ¿Qué hacer?

Una de las consecuencias de los padecientes en algunas ocasiones, es la falta de conciencia de enfermedad. Poco importa si se trata de una situación pasajera y anómala del sujeto/a. Podemos hablar de mudanza, falta de trabajo, divorcio, soledad y muchos ejemplos más. Cualquier situación incómoda para ese sufriente, puede derivar en una crisis. Tomado por la angustia, una mirada dudosa puede vivirse como amenaza o agresión. Esa persona sufre, se enoja, se siente víctima y quiere vengarse. El entorno familiar, laboral o vecinal, sufre lo mismo, menos o peor.
Cuando de tristeza se trata, el correlato puede ser una depresión. En su forma original la depresión era causada por un déficit funcional de las monoaminas, noradrenalina y serotonina en sitios claves del cerebro. A la inversa la manía, era provocada por un exceso de ellas. Los agentes antidepresivos ejercían su efecto facilitando la neurotransmisión, incrementando los niveles de las monoaminas en las terminales sinápticas. Actualmente, los avances sobre los cambios psiconeurológicos ofrecen alternativas de mejora. Las pruebas antes y ahora, son efectivas a la hora de arribar a un diagnóstico certero. Por más, que se trate de psicodiagnóstico presuntivo, el alivio puede prolongarse por años.
En este contexto, la evaluación neurocognivita es una herramienta eficaz para detectar ciertos síntomas, déficits de las funciones cerebrales y hasta enfermedades neurológicas. La capacitación constante de los profesionales, ha llevado a convertir la técnica en un universo poblado de soluciones.
Hoy podemos recurrir por nuestros propios medios para evaluarnos y así, prevenir males mayores.
Perito y Lic. en Psicología: Adriana Silvia Deza.
Magíster en Neuropsicología clínica. E-mail. [email protected]

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Buenos Aires
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