24/08/2026
Nos reímos para no llorar (o para que el cortisol no gane la batalla). 😂🧠🏃♀️
¿Cuántas veces te encontraste enroscada/o en pensamientos, anticipando catástrofes o exigiéndote un estándar imposible, sabiendo que ese estrés te lo estabas provocando vos misma/o?
Cuando la mente entra en bucles de hipercontrol, preocupación o autoexigencia, la amígdala interpreta que estamos en peligro inminente y activa el eje HPA (hipotálamo-hipófisis-adrenal).
El cuerpo se inunda de cortisol y adrenalina. Este estado de alarma sostenido desgasta los circuitos de neurotransmisores asociados al bienestar, el descanso y la calma (como la serotonina y el GABA). Literalmente, el cerebro agota sus reservas energéticas intentando defenderse de una amenaza que solo habita en el pensamiento.
Fabricar escenarios de angustia opera a veces como una forma de expiación o un intento fallido de controlar la incertidumbre y la falta. Creemos que preocuparnos nos protege, pero en realidad solo perpetúa el malestar.
¿En qué momentos sentís que tu cabeza empieza a fabricar “cortisol de más”? ¿Qué hábito o límite te ayuda hoy a rescatar a tu serotonina? 👇