Dra. Nadia Vaschuk Semper

Dra. Nadia Vaschuk Semper Médica Psiquiatra

17/05/2026

Una cosa es criar sin límites, sin presencia o sin valores.
Y otra muy distinta es acompañar amorosamente la vida de un hijo y querer que tenga posibilidades que uno no tuvo.
Crecer sintiéndose querido, sostenido y mirado con confianza también construye seguridad, autoestima y deseo.
Y quizás muchos chicos logran cosas no a pesar de haber recibido “muchas cosas”…
sino justamente gracias a eso.

Gracias a haber tenido alguien que les dijo:
“confío en vos.”
“quiero que tengas oportunidades.”
“quiero que la vida sea un poco más amable para vos.”

Quizás tenemos que dejar de romantizar tanto el sufrimiento.
Sufrir no vuelve automáticamente a nadie más profundo, más sensible o más valioso.
Y ser amado tampoco vuelve automáticamente a alguien frágil.
A veces una persona cuidada, acompañada y emocionalmente sostenida…
se anima mucho más a desplegar todo su potencial.

El desafío es superar esas contradicciones.
Te mando un beso. 💛

15/05/2026

Muchas veces les damos cosas a nuestros hijos porque nosotros queremos dárselas.
Porque nos hace felices. Porque quizás nosotros no las tuvimos. Y está bien.
El problema aparece cuando transformamos eso en un mensaje confuso: nuestros hijos no tienen que cargar con nuestras historias.

Ellos no tienen que sufrir para validar lo que nosotros atravesamos. El dolor no garantiza profundidad. La carencia no garantiza fortaleza emocional. Y tener acceso no convierte automáticamente a alguien en superficial o irresponsable.

Uno puede crecer con comodidades… y aun así desarrollar sensibilidad, empatía, responsabilidad y propósito.

La pregunta es: ¿Qué valores transmitimos mientras les damos esas cosas? ¿Les enseñamos solamente a consumir? ¿O también a construir, sostener, agradecer, comprometerse, frustrarse, esforzarse y encontrar sentido?

Pensalo. Te mando un beso. 💙

08/05/2026

¡Me siento tan, pero tan feliz! Como les vengo contando, estuve en Mar del Plata participando del Congreso de Psiquiatría de APSA.
Después de 25 años de profesión, poder decir que estoy sorprendida, emocionada y esperanzada por lo que se respiró en el congreso este año… para mí es profundamente movilizante.
Siento que hubo 3 claves fundamentales para empezar a hablar de salud mental verdaderamente a la altura de lo que estamos atravesando hoy como seres humanos.

1- Desnudar al DSM-5 como lo que es: un manual.
Y entender que la psiquiatría y la psicología no pueden reducirse a un listado de síntomas y diagnósticos.
Volver a la fenomenología clínica, volver a los clásicos, volver a escuchar al paciente de verdad.
Ver esto en tantas conferencias fue un poema.

2- La humildad de mis colegas y el compromiso al decir:
“Esto es lo que sabemos hasta ahora.”
“Puede cambiar.”
“Todavía no tenemos todas las respuestas.”
Eso también es ciencia. Y honestamente, fue hermoso verlo.

3- Prevención y bienestar.
Hablar de salud mental no solo desde el sufrimiento o el trastorno, sino desde una pregunta mucho más profunda: ¿Qué es habitar una vida que valga la pena ser vivida?

Esto fue épico.
Y sinceramente… nunca lo había visto así en un congreso.

Volví feliz.
Esperanzada.
Y más enamorada que nunca de la psiquiatría, por eso quiero compartirlo con vos.

Te mando un beso. 💛

06/05/2026

Durante mucho tiempo, la salud mental quedó demasiado atrapada en diagnósticos, categorías y listados de síntomas.
Y sí, claro que ordenar ayuda.
Claro que clasificar tiene utilidad.
Pero un paciente no es solo un listado de síntomas.
También hay una historia, vínculos, personalidad, traumas, contexto social, experiencias de vida.
Es muchísimo más complejo que completar criterios en un manual.

Por eso me emocionó tanto ver que en esta edición del Congreso de Psiquiatría de la Asociación de Psiquiatras Argentinos (APSA) se habló de prevención y de bienestar.
De cómo construir vidas que valgan la pena ser vividas.
De propósitos.
De vínculos saludables.
De hábitos.
De sentido.

La salud mental no debería pensarse solamente desde la enfermedad, también debería pensarse desde la vida cotidiana. Desde cómo vivimos, cómo nos vinculamos, cómo habitamos nuestra vida.
Y sinceramente, después de tantos años de profesión, ver que esto empieza a ocupar un lugar más importante y la humildad con la que mis colegas lo plantean…
me da muchísima esperanza.

Te mando un beso. 💛

02/05/2026

Hay algo que a veces no vemos: el valor de los objetos no está en el objeto.
Está en lo que vivimos con ellos.
Un objeto es, en principio, neutro.
Somos nosotros los que lo cargamos de historia, de momentos, de afecto.

No nos aferramos a las cosas, nos aferramos a lo que representan y por eso nos cuesta tanto soltar.
Ese vínculo que armamos con lo material, muchas veces habla más de nosotros que del objeto en sí.
Por eso también vivimos en una lógica de comprar, reemplazar, acumular…
como si lo nuevo trajera automáticamente más valor.

Y no. El valor aparece cuando habitamos las cosas.
Cuando las usamos, cuando las atravesamos, cuando vivimos con ellas.
Ahí se construye el vínculo. No en la novedad.

Pero también —y esto es importante— saber soltar es igual de sano que saber quedarse.
Cuando los objetos ya cumplieron su etapa, ya dieron lo que tenían para dar, sostenerlos solo por apego
también puede ser una forma de quedarnos detenidos.

Entonces no se trata ni de descartar todo, ni de aferrarse a todo, se trata de habitar lo que tenemos
y soltar cuando es momento.
Agradecer lo vivido…y darle lugar a lo nuevo. Porque el valor no está en las cosas. Lo ponemos nosotros.

Te invito a que reflexiones sobre esto: ¿qué estás sosteniendo hoy por apego… y qué estás evitando habitar de verdad?

Gracias Caro por tu amistad, tu buen humor y por este video tan simple y tan potente, que muestra algo que nos pasa a todos.

Te mando un beso. 💛

30/04/2026

El fin de semana estuve participando en el congreso de psiquiatría de la Asociación de Psiquiatras Argentinos (APSA), en Mar del Plata.
Volví con muchas sensaciones positivas.
Pero hubo algo que me llamó especialmente la atención… y me emocionó.

En distintos cursos —de trastornos del ánimo, ansiedad y también en los de suicidio—
aparecía una idea que para mí es central: la importancia de los propósitos y de construir una vida que valga la pena ser vivida.

¿Se acuerdan que hace tiempo vengo hablándoles de esto?
De los propósitos.
De eso que te da ilusión, que te mueve, que te sostiene.
No es solo “una idea linda”. Cuando hay algo que te importa,
cuando hay algo que te conecta con ganas de vivir,
es mucho más probable que te mantengas del lado saludable de la vida.

Por eso insisto tanto y por eso me emociona que seamos cada vez más hablando de lo mismo.
No alcanza solo con reducir síntomas.
También necesitamos construir sentido.
No tiene que ser algo enorme.
No tiene que ser perfecto.
Pero sí algo que te mueva la aguja.

Así se estudia.
Así se piensa.
Así se trabaja.

Y a veces, entre conferencia y conferencia…
también se comparte un mate con colegas.
Porque eso también es parte de la salud mental.

Te mando un beso. 💛

24/04/2026

Como ya les conté en el reel anterior (si no lo viste, andá a buscarlo en el feed), los síntomas no te definen y no determinan tu valor personal.

Es muy humano ocultarlos, hacer de cuenta que no están, como si nadie se diera cuenta de eso.

¿No ves vos los síntomas de las personas que querés?

¿No ves sus dificultades, sus reacciones, sus “defectos”? Los ves. Y los querés igual.

Bueno, con vos pasa lo mismo. El problema no es que tengas síntomas. El problema es cuando los negás.

Porque eso genera distancia, confusión… y a veces enojo en el otro. A los síntomas hay que mirarlos a los ojos, hay que nombrarlos, hay que hacerse cargo.

Eso no pone en juego tu valor como persona.
Al contrario.

Las personas que te quieren
ven lo que te pasa…
y aun así, te quieren.
Te acompañan.
Quieren ayudarte.

¿No te parece?

Prometeme que lo vas a pensar.

Te mando un beso. 💛

22/04/2026

A los síntomas hay que mirarlos a los ojos.
No esconderlos.
No negarlos.
No disfrazarlos.
Porque cuanto más los evitamos, más lugar ocupan.

En salud mental pasa mucho esto: confundimos síntomas con identidad.
Si estoy irritable, pienso “soy una persona insoportable”.
Si estoy triste, “soy débil”.
Si estoy ansioso, “hay algo mal en mí”.
Y no.
Los síntomas no determinan tu valor personal. No lo definen.
Es exactamente lo mismo que tener tos o tener fiebre.
No decís “valgo menos porque tengo fiebre”.
Decís: “ok, tengo un síntoma, hay que ver qué está pasando”.

Con lo emocional debería ser igual. Los síntomas se observan, se entienden, se trabajan.
Pero no se confunden con quién sos.

Podés estar pasando por un momento difícil… y seguir siendo valioso.
Por eso, en vez de esconder lo que te pasa, probá hacer algo distinto:
miralo, nombralo y pedí ayuda si la necesitás.

Repetí conmigo: “los síntomas no definen mi valor personal.”
Te mando un beso ❤️

16/04/2026

Hay una Nadia que se esfuerza en sostener lo que decidió.
Y otra Nadia… creativa, convincente, insistente, que arma argumentos espectaculares para volver atrás.
En salud mental esto tiene un nombre: diálogo interno.

Esa conversación constante que tenemos con nosotros mismos.
El problema es que no siempre es neutral.
A veces… es muy convincente.
Hay que entender algo clave: no todo lo que pensás es verdad.

El diálogo interno no siempre refleja la realidad.
Muchas veces refleja impulsos, hábitos, ansiedad.
La mente es brillante.
Pero también puede ser muy tramposa.
Y también está bueno decirlo: hay momentos de duda, de ganas de volver, de recaída.
Eso no invalida el proceso.
Eso es el proceso.
No es lineal.
No es perfecto.
Pero se sigue.

Así que si estás en algo parecido…
cuando aparezca ese diálogo interno,
cuando estés en ese momento de “vos con vos”…
no le creas todo a esa voz.
Esperá.
Dejá que pase.
Porque pasa.
Y cuando pasa, mirás para atrás y decís:
“Mirá todo lo que me inventé…”
Y sí.
Somos muy creativos.

Te mando un beso. 💛

14/04/2026

Hacelo.
Hacelo porque te gusta.
Porque te da ilusión.
Porque te interesa.
Porque te moviliza.

No todo tiene que ser rentable.
No todo tiene que tener un resultado inmediato.
No todo tiene que convertirse en dinero.
Hay cosas que, justamente, valen
porque no se pueden medir así.

En consulta veo cada vez más personas que hicieron “todo bien”:
estudiaron, trabajaron, lograron estabilidad…
y sin embargo sienten un vacío difícil de explicar.
Y muchas veces no falta nada material.
Falta algo más básico: sentido.

Por eso insisto tanto con esto.
Porque tener un propósito —aunque sea pequeño—
ordena, sostiene, orienta.
No te salva de todo.
Pero te ubica de un lado distinto.

El lado donde hay ganas.
El lado donde hay interés.
El lado donde la vida no es solo cumplir.

A veces no se trata de cambiar toda tu vida.
Se trata de empezar por algo que te importe de verdad.

Te mando un beso.

09/04/2026

😬💬¿Cómo puede ser que alguien con ese nivel, con esa formación, con ese recorrido… esté en esa situación?”
Y ahí es donde aparece algo que en salud mental conocemos bien: el sesgo cognitivo.

Dicho simple: tendemos a creer, sin cuestionarlo demasiado, que ciertas condiciones externas garantizan ciertos resultados internos.

Que alguien que viene de una formación “prestigiosa”,
que trabaja en un lugar “importante”,
que tiene determinados recursos o status,
debería saber más, estar mejor, tener más control.

Eso parece lógico.
Pero no necesariamente es real.

Son creencias aprendidas.
Supuestos básicos.
Ideas que damos por ciertas… hasta que la realidad las desarma.
Pero en salud mental, eso no funciona así.

Una persona que consume, una persona que se expone a conductas de riesgo,
está atravesando —en mayor o menor medida— un problema de salud mental.
Y eso no discrimina por universidad, por hospital, por título ni por nivel socioeconómico.

Sí, es cierto: hay contextos que ofrecen más oportunidades de desarrollo.
Pero eso no es garantía de bienestar psíquico.
Por eso, cuando pasan estas cosas, es importante salir del juicio fácil
y entrar en una mirada más compleja.

Después habrá responsabilidades institucionales que deberán revisarse.
Pero hay algo que no podemos seguir negando:
donde hay consumo problemático, hay salud mental en juego.

Y cada vez queda más en evidencia algo que no voy a cansarme de repetir:
no hay salud… sin salud mental.

Te mando un beso.

Dirección

Buenos Aires

Página web

Notificaciones

Sé el primero en enterarse y déjanos enviarle un correo electrónico cuando Dra. Nadia Vaschuk Semper publique noticias y promociones. Su dirección de correo electrónico no se utilizará para ningún otro fin, y puede darse de baja en cualquier momento.

Compartir

Categoría