11/05/2026
Rigidez conductual: reduciendo la capacidad de adaptación
La rigidez conductual aparece cuando una forma de responder permanece fija aun cuando el contexto cambia. La conducta pierde capacidad de ajuste y comienza a organizarse alrededor de la repetición, el control o la previsibilidad.
Puede tomar formas muy distintas. En algunos niños, que presentan ciertas características cognitivos conductuales ubicadas dentro del espectro autista, pueden surgir como necesidades de sostener secuencias estables: dormir con un objeto específico, recorrer siempre el mismo camino o rechazar cambios mínimos en rutinas cotidianas. En ciertos casos, estas conductas funcionan como regulación y no producen mayores dificultades. En otros, pequeñas modificaciones desencadenan desbordes intensos, autoagresiones o aislamiento.
La selectividad alimentaria también puede adquirir un funcionamiento rígido. Algunas personas aceptan únicamente alimentos de determinada textura, color o preparación. La alimentación se vuelve limitada y el repertorio se reduce progresivamente. Cuando la restricción avanza, aparecen consecuencias físicas, sociales y familiares.
En las conductas compulsivas, la repetición suele estar orientada a disminuir tensión. Revisar cerraduras, ordenar objetos de manera exacta o circular siempre por el mismo lugar produce alivio momentáneo. Con el tiempo, la conducta gana espacio y la vida cotidiana comienza a organizarse alrededor de evitar incomodidad o incertidumbre.
La rigidez también aparece en vínculos, estudios o trabajo. Algunas personas necesitan que las cosas ocurran de una única manera, toleran mal los errores o encuentran grandes dificultades para adaptarse a cambios, opiniones distintas o situaciones imprevistas. La exigencia aumenta y la flexibilidad disminuye.
Existen hábitos estables que organizan y facilitan la vida diaria. La dificultad aparece cuando la repetición deja de ser un recurso y se convierte en una limitación.
Desde una perspectiva conductual, cognitiva y contextual, la rigidez se comprende como un patrón aprendido que persiste porque cumple una función. Ordenar, repetir o controlar puede reducir tensión, anticipar lo incierto o generar sensación de seguridad. Cuando este modo de responder se vuelve dominante, la conducta pierde amplitud y capacidad de adaptación.
El trabajo terapéutico busca ampliar flexibilidad. Esto implica desarrollar mayor tolerancia a la variación, incorporar respuestas nuevas y recuperar capacidad de ajuste frente a las demandas reales de cada situación.
La flexibilidad permite sostener estabilidad sin quedar atrapado en la repetición.
Lic. Gustavo R. Sosa
MN 69125
Terapia Cognitivo Conductual
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