17/02/2026
LE PIDIERON UN BESO Y DIJO "NO"
En la reunión familiar de ayer, una tía se acercó a Julián con los brazos abiertos y le pidió un beso. Julián no dijo nada; se escondió detrás de mí, apretó mi pierna fuerte y bajó la mirada, claramente incómodo. De inmediato vino el comentario clásico: “Ándale, dame un besito, no seas maleducado, soy tu tía”. Las miradas de los demás fueron claras: esperaban que yo lo empujara un poquito, que lo convenciera o que lo obligara.
Me agaché a su altura y le dije: “¿Quieres dar beso o prefieres saludar de otra forma, como con la manita?”. Julián pensó un segundo, miró a la tía y extendió su manita para un choque suave. Hubo algunas risitas incómodas y un comentario de fondo: “Antes los niños no eran así, ahora ya no respetan a sus mayores”.
Pero Julián se relajó al instante. Se quedó tranquilo, sin tensión.Y eso confirmó algo que tenemos muy claro: no estamos criando niños groseros ni maleducados. Estamos criando niños que saben que su cuerpo les pertenece, que pueden decir “no” sin culpa y que su incomodidad importa tanto como la de los demás.
¿Has vivido esa presión de “dale besito, aunque no quiera”?