26/05/2026
👉Los niños aprenden a mirar la vida a través de la mirada de sus padres.
👉Cuando crecen en un ambiente donde la tristeza, el vacío, el desgano o la desconexión emocional están presentes de manera constante, muchas veces comienzan a incorporar esa forma de habitar el mundo sin siquiera darse cuenta.
👉No porque sus padres no los amen.
Sino porque la infancia absorbe climas emocionales, silencios, tensiones y modos de vincularse con la vida.
👉Algunos niños aprenden a callar para no molestar.
Otros se vuelven excesivamente responsables, intentando sostener emocionalmente a los adultos.
Y otros empiezan a mirar el mundo desde la falta de esperanza, la inseguridad o la desconexión afectiva.
👉La mirada depresiva a veces se transmite en la ausencia de deseo, en la falta de presencia emocional, en cuerpos cansados, en miradas apagadas o en la imposibilidad de disfrutar de los padres
👉Por eso sanar también es un acto vincular y generacional. cuando un adulto comienza a mirarse, pedir ayuda y recuperar vitalidad, también le ofrece a sus hijos nuevas formas de sentir, vincularse y habitar la vida.
Lic. SIomara Valente