17/04/2024
Recuerdo como si fuera hoy cuando, en plena pandemia me animé a escribirte un mail diciéndote que tu libro había motivado mi Trabajo Final de carrera. Te leía, te había escuchado y te admiraba. Sin embargo, para mi grata sorpresa me iba a encontrar admirándote aún más, no solo respondiste sino que respondiste con generosidad y grandeza, con humildad y con lo que me seguiste transmitiendo siempre: alegría.
Conversaciones, risas y animarme a pensar, a seguir creando a leer, deconstruir y volver a leer para también escribir. Con alegría. Fue de tu mano que, por primera, vez un escrito de psicoanálisis me hablaba de la alegría y qué importante.
Para leerte hay que escucharte querido Ricardo Rodulfo porque sos música y te encargaste de no dejar de cantarnos de que no hay vida sin música, que nada que especulemos sobre el psiquismo humano puede estar ajeno al jugar, a la música y a la alegría.
Solo y recién ahí hablar de salud. Bailar y cantar, para resonar y escuchar. De construyendo, abriendo sentidos, un psicoanálisis vivo, que de muestras de vida en su andar.
Mi agradecimiento por tu confianza es infinito. Te celebro hoy y siempre, querido amigo.