17/07/2023
No me des todo lo que pido; a veces solo pido para ver hasta cuánto puedo pedir.
No me grites; te respeto menos cuando lo haces, y me enseñas a gritar a mí también.
No me des siempre órdenes; si me pidieras las cosas, yo lo haría más rápido y con más gusto.
Cumple las promesas buenas y malas. Si me prometes un premio, dámelo. Si me hice merecedor de un castigo prometido, cúmplelo también.
No me compares con nadie, especialmente con mi hermano o hermana. Si me haces lucir mejor que los demás, alguien puede sufrir. Si me haces lucir peor, seré yo el que sufra.
No cambies de opinión tan a menudo sobre lo que debo hacer. Decide y mantén esa decisión si tu conciencia te dice que es correcto.
Déjame valerme por mí mismo; si haces todo por mí, nunca podré aprender.
No digas mentiras delante de mí, ni me pidas que las diga por ti; me haces sentir mal y perder la fe en lo que me dices.
Cuando hago algo malo, procura no exigirme la explicación de por qué lo hice; a veces ni yo mismo lo sé.
Cuando descubras que te has equivocado en algo, admítelo; crecerá el amor que siento por ti, y me enseñarás a admitir también mis errores.
Trátame con la misma amabilidad y cordialidad con que tratas a tus amigos, ya que, porque somos familia, no quiere decir que no podamos ser amigos también.
Cuando te cuente un problema, no me digas que no tienes tiempo para bobadas; eso no tiene importancia. Trata de comprenderme y ayudarme.
¡Quiéreme y dímelo! Me gusta escuchártelo decir, aunque tú no lo creas necesario.
¿A cuántos de.nosoteos nos hubiese gustado poder escribirle esto a nuestros padres?
Si hoy eres padre, no te olvides de tu lugar de hijo.