29/06/2026
Hay días en los que escribir no es un oficio, sino más bien una necesidad. Una forma de respirar cuando las palabras se acumulan en el pecho. De iluminar rincones que todavía no entendemos. De sostenernos cuando todo parece tambalear.
Clarice Lispector escribió:
“Escribo como si fuese a salvar la vida de alguien. Probablemente mi propia vida.”
Y quizás ahí habita uno de los secretos más profundos de la escritura: no siempre escribimos para ser leídos. A veces escribimos para encontrarnos. Para no perdernos. Para volver a casa. 🤍✍️