05/02/2026
Nuestro cuerpo físico pone en evidencia lo que internamente sucede. Esto podemos usarlo a nuestro favor, para hacernos cargo de eso que de otra forma no veríamos como también para respetar procesos que vienen con incomodidad física, dándole tiempo y presencia sin forzar.
El psoas ilíaco es un músculo profundo que conecta la columna con la pelvis y las piernas.
Influye en cómo respiramos y sentimos.
Es un músculo profundo que se relaciona con nuestra sensación de seguridad.
Desde una mirada emocional, el psoas se activa cuando el cuerpo percibe amenaza, estrés o inestabilidad.
Es un músculo ligado al reflejo de huida, a la alerta y a la protección.
Cuando vivimos mucho tiempo en exigencia, miedo o tensión interna, el psoas suele mantenerse contraído.
Soltar el psoas no es solo estirar la cadera.
Es permitirle al cuerpo salir del estado de defensa.
Cuando el psoas se relaja, el sistema nervioso también lo hace.
Aparece una sensación más profunda de calma, sostén y presencia.
Cuando está tenso:
• la postura se altera
• la respiración se vuelve superficial
• aparece rigidez en la cadera y la zona lumbar
• el cuerpo entra en estado de alerta
Cuando se libera:
• la postura se equilibra
• la respiración se vuelve más profunda
• el cuerpo se relaja
• aparece seguridad en dar el paso siguiente
Liberar el psoas es soltar tensiones emocionales.