31/07/2026
Es fácil creer que en toda historia hay un bueno y un malo. Sin embargo, en muchos vínculos las dinámicas se construyen con las respuestas, decisiones e interpretaciones de ambas personas. Reconocer la parte que nos corresponde no significa justificar una falta de respeto, una manipulación o cualquier otra conducta dañina. Significa entender que, aunque no podamos cambiar al otro, sí podemos revisar qué hacemos, qué permitimos, qué comunicamos y qué elegimos sostener. Asumir nuestra responsabilidad no es cargar con la del otro: es recuperar la posibilidad de construir relaciones más sanas y coherentes con nuestros valores.
Mini tip cognitivo: Cuando haya un conflicto, evitá preguntarte únicamente "¿Quién tiene la culpa?". Probá con: "¿Qué conducta mía puedo modificar para aumentar las probabilidades de una relación más saludable?"