06/06/2026
𝟲 𝗱𝗲 𝗝𝗨𝗡𝗜𝗢 𝗔𝗚𝗥𝗔𝗗𝗘𝗖𝗜𝗠𝗜𝗘𝗡𝗧𝗢 𝗔 𝗧𝗢𝗗𝗢𝗦 𝗟𝗢𝗦 𝗠𝗔𝗘𝗦𝗧𝗥𝗢𝗦
𝗥𝗘𝗙𝗟𝗘𝗫𝗜𝗢𝗡𝗘𝗦 𝗗𝗘 𝗕𝗘𝗥𝗧 𝗛𝗘𝗟𝗟𝗜𝗡𝗚𝗘𝗥
𝗔 𝗟𝗢𝗦 𝗘𝗗𝗨𝗖𝗔𝗗𝗢𝗥𝗘𝗦
Quiero decir algo respecto de los educadores en un hogar de asistencia. Si ayudan demasiado, la criatura se enoja. Los educadores ayudan con distancia. Sobre todo ayudan
en función de los padres. Ahí es importante que los educadores se coloquen por debajo de los padres. Si lo hacen por encima de ellos, como si fueran los mejores padres, la criatura se enfada. Lo hemos visto de una manera hermosa en algunos de los casos que
ya he comentado aquí, en este libro. El padre del hijo se había colocado detrás del hogar.
Por un lado quiso esquivar su responsabilidad, por otro se colocó detrás del hogar. El hogar pudo apoyarse en él. Eso fue hermoso y útil. Si la ayuda para los niños de un hogar se regala en este sentido: relajadamente y en sintonía con los padres y si los hijos tienen el permiso de llegar a ser como sus padres, se sienten seguros. Los hijos quieren ser como sus padres.
En cambio si alguien dice: “Tu padre fue un borracho” o algo parecido, “no seas como tu padre”, entonces, por fidelidad al mismo, la criatura se hace igual a él. Este es el efecto en el alma ante las influencias de afuera. No tiene por qué ser así. El hijo quiere ser como el padre. Le dice al padre: “Quiero ser como tú”. Entonces, el padre mira amorosamente
al hijo y dice: “También lo puedes hacer un poco diferente de cómo lo hice yo”. Con ello
el hijo se libera y puede desarrollarse por fuera de la esfera de encantamiento de los padres.
También aquí siempre vale lo mismo. Yo reflexioné acerca de lo que hace grande a un ser humano. Todo lo que lo hace igual a otros seres humanos, lo hace grande. Todo lo que aparta de la igualdad con otros seres humanos, empequeñece. Esta grandeza es una
grandeza humilde. Con ella nos podemos mover apaciblemente entre todos los seres humanos. En cuanto alguien se hace más grande, los otros no lo quieren. Ese hacerse grande origina agresión y el hacerse-pequeño, también. El que se comporta como igual entre iguales, en todos lados es bien visto, no importa donde vaya.
𝗠𝗔𝗘𝗦𝗧𝗥𝗢𝗦 𝗬 𝗣𝗔𝗗𝗥𝗘𝗦
Primero quiero comentar algo general. Yo también fui maestro y dirigí una escuela grande en Sudáfrica. De ahí que conozco cómo le va a maestros, a alumnos y a aquellos que tienen que dirigir una institución.
Un maestro se agrega a otros que ya estuvieron. Antes de él llegaron los padres. Ellos le dieron la vida a su hijo. Este es el servicio más grande que un ser humano puede prestar.
El maestro apoya en esto a los padres. Si mira a los alumnos, ve detrás de ellos a sus padres. Los toma en su corazón, sean como sean, ya que todos los padres son perfectos.
En la trasmisión de la vida han hecho todo correctamente. No retuvieron nada, tampoco
pudieron agregar nada. Trasmitieron, lo que habían recibido. En este sentido solo hay padres perfectos.
Algunos padres tienen dificultades en la educación de sus hijos. Eso tiene su origen en que también ellos provienen de una familia en la que hubo dificultades. No obstante, siempre, ahí donde los hijos abandonan una familia y crean una nueva familia, provienen
de una familia que lo ha hecho bien. Esta familia lo ha hecho tal vez diferente a otra familia, porque todas son distintas. Pero todas están bien.
Por eso, un maestro que se encuentra con una criatura va a honrar lo particular de esa familia, sin importar qué tan diferente pueda ser. Si miramos a la vida, vemos su diversidad. Todo ser humano es distinto al otro y toda familia es distinta a la demás. Pero toda familia trasmite a sus hijos algo especial.
A menudo existe el concepto, como si hubiera una familia ideal y las otras familias tendrían que alinearse a ello. Pero en una familia que pudiéramos considerar difícil y en la cual los hijos vivencian cosas fuertes, aquello que es difícil y abrumador da a los chicos
una fuerza especial. Es una fuerza que no pueden tener los hijos que provienen de una familia ideal. Por tanto, la actitud fundamental que más está al servicio de la vida es la que asiente a todo, tal como es, sin necesidad de querer cambiar nada.