09/02/2026
Cuenta la parábola de dos peces jóvenes que no saben qué es el agua porque es el entorno en el que siempre han vivido.
La idea central es que lo más evidente y omnipresente suele ser lo más difícil de reconocer.
Desde la neurociencia, sabemos que el cerebro privilegia la economía cognitiva: automatiza conductas, creencias y respuestas emocionales para ahorrar recursos. Sin embargo, lo que fue adaptativo, puede transformarse en una fuente de malestar cuando no es cuestionado. En clínica, esto se manifiesta en esquemas rígidos, sesgos atencionales, respuestas emocionales o síntomas que la persona vive como parte de su forma de ser.
Muchas veces el trabajo terapéutico-desde distintos enfoques-busca precisamente “hacer visible el agua”: ampliar la conciencia, activar funciones metacognitivas y permitir a la persona observe sus procesos mentales.
Porque sólo aquello que se vuelve consciente, puede ser regulado, resignificado y transformado.
Mariana.