01/06/2023
Aunque bebé sea sanito...
Aunque haya sido un parto maravilloso.
Aunque no haya problemas con la lactancia.
Aunque tengamos red, comida y amor.
Si, aunque hayamos deseado con todas las ganas este bebito, igual lloramos.
Y eso, amiga puérpera, está muy bien.
Lloramos porque nos duele el cuerpo, se nos cae el pelo, se nos cae el tiempo y la identidad. Lloramos porque extrañamos quienes éramos hace pocos días.
Lloramos porque cruzamos un portal que nadie ve, que sólo nosotras experimentamos y que sólo a nosotras nos atravesó como un rayo.
¡Lloramos porque dimos vida! Se nos abrió el cuerpo en dos y nos fuimos de viaje a un lugar desconocido, para traer un ser humano de nuestras entrañas.
Lloramos porque las hormonas hacen pogo adentro nuestro y no teníamos idea de su poder en nuestro cuerpo y nuestras emociones.
Lloramos porque no entra en el cuerpo el amor. Ni la bronca por esa taza de café que ya se enfrió.
Lloramos porque no paramos. Porque esa vida depende todos los minutos de nosotras. Porque somos su fuente, su alimento, su habitat, su todo.
Lloramos porque es un montón.
Es un montón no dormir. Es salvaje. Es abrumador. Y es hoy y será mañana también. Lloramos de cansancio, sí.
Mucho cansancio.
Somos fuertes y lloramos.
Somos creadoras v lloramos.
Somos la bomba, mujeres y lloramos.
Y eso, amigas puérperas, está muy bien.
Que nadie te diga lo contrario.
Y al que le molesta, que te ponga un plato de comida en frente y se retire por donde vino.
Llora tranquila, hermana.
Lo estás haciendo bien.