02/04/2023
Uno de los principales retos del sistema educativo, al que se enfrentan los niños en el inicio de su escolarización, es el aprendizaje de la lectura y la escritura. La mayoría del alumnado logra estas destrezas sin dificultades, pero hay un porcentaje considerable de niños que presentan importantes complicaciones, que muchas veces, acaban provocando el fracaso escolar, puesto que la mayoría de los contenidos se presentan a través del lenguaje escrito.
Un buen procesamiento fonológico es fundamental para aprender a leer y escribir. La lectura consiste en transformar letras (grafemas) en sonidos (fonemas) y la escritura, en transformar fonemas en letras. Por eso, es importante el trabajo sistemático de las habilidades de conciencia fonológica, porque no siempre se adquieren de manera espontánea y corresponden a una de las habilidades necesarias para el buen aprendizaje lecto-escritor. Numerosos estudios demuestran que el entrenamiento secuenciado y estructurado de la conciencia fonológica a partir de la etapa infantil ayuda al aprendizaje de la lectura y la escritura y, además, es un buen predictor de las dificultades en esta área.
Cuando hablamos de habilidades fonológicas nos referimos a la capacidad de reflexionar sobre los sonidos de la propia lengua. Es decir, la habilidad para pensar y manipular sobre ellos con la finalidad de adquirir la conciencia de sus elementos sonoros. Se ha demostrado que el niño que recibe enseñanza en conciencia fonológica y la ha desarrollado desde pequeño, aprende a leer mejor y más rápido. La conciencia fonológica debe enseñarse explícitamente. El desarrollo de esta habilidad, que se inicia a los dos años y que suele finalizar a los seis, ayudará a los niños a decodificar palabras con facilidad y a entender mejor su ortografía.
¿Cómo podemos trabajar esta habilidad?
Juegos de escuchar con ruidos del entorno: jugamos a identificar de donde viene un sonido determinado, a adivinar qué cualidades sonoras tiene o quien produce el sonido.
Rimas: hacemos pequeñas rimas a partir de palabras que suenan igual. Podemos utilizar imágenes con palabras que nos puedan servir de referente o jugar con canciones.