27/04/2026
¿Se han fijado que a veces, aunque limpiemos una superficie, queda una sombra o un rastro de lo que estaba antes, impidiendo que los nuevos colores resalten de verdad?
Hace poco les contaba sobre cómo nuestra vida es como una pizarra donde escribimos a diario con lo que pensamos y hacemos. Sin embargo, hay un detalle importante: a veces, el marcador que usamos cuando sentimos enojo o cometemos errores es tan fuerte que deja una especie de "fantasma" o mancha gris en la madera de la pizarra. Aunque intentemos borrarlo superficialmente, esa sombra sigue ahí, recordándonos el peso del pasado y opacando nuestra claridad actual.
Poner en práctica un decreto de la Llama Violeta es como aplicar un limpiador profundo y especializado sobre esa pizarra. Elizabeth Clare Prophet enseñaba que esta luz actúa directamente sobre el "hollín espiritual" que se queda atrapado en los rincones más pequeños de nuestra energía. Al pronunciar estas palabras con calma y seguridad, es como si estuviéramos pasando ese borrador de luz con una fuerza renovada. La vibración de nuestra voz permite que la luz violeta penetre en la textura de nuestra alma, desprendiendo la culpa, el miedo y los registros de errores antiguos. El resultado no es solo una pizarra limpia, sino una superficie que recupera su brillo original, permitiéndonos escribir hoy una historia completamente nueva, sin las sombras de lo que pasó ayer.
Aquí les dejo este decreto, un fíat breve pero muy potente para restaurar su paz:
"¡YO SOY un ser de Fuego Violeta! ¡YO SOY la Pureza que Dios desea!"
Los invito a cerrar los ojos por un momento y visualizar cómo esa luz violeta los envuelve, disolviendo cualquier rastro de pesadez en su interior. Al abrir los ojos, me gustaría que compartieran en los comentarios una palabra que describa cómo se sienten en este momento, o que hagan llegar este regalo de luz a alguien que necesite despejar su propio camino hoy.
Feliz inicio de semana.