16/05/2026
Mi buen y Gran Amigo Mentor. SONI SONI.
Gracias por creer en mi. Gracias por tu apoyo y fidelidad durante todos estos años. Viste en mi potencial cuando ni yo misma podía verlo.
Te debo cada palabra de motivación que me llevo a tomar la decisión de abrir la PRIMER y ÚNICA Clínica de todo OCCIDENTE, en el manejo avanzado de Heridas de difícil Cicatrización.
Hoy soy la Fundadora y Propietaria de CLÍNICA EL CÉNIT. 🏥 Dra. Yerlin Baltodano Zamora. Especialista en Pie Diabético, Úlceras, linfedema y Cicatrización.
Gracias amigo, Gracias compañero.
Le diste alas a mis sueños y me recordaste que cuando Dios coloca semilla en el corazón, es porque hay tierra Fértil.
Te llevo en mi corazón.
Sé que leerás esto:
•Prometo seguir tu legado y continuar trabajando por y para el pueblo.
Me quedo con todo lo bueno que sembraste en mí como profesional y aún nos falta más compartir conocimientos y diagnósticos.
Nos vemos pronto amigo mío. ✨
Dra. Yerlin Baltodano Zamora.
🫂✨
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EL DOCTOR SONI, EL DOCTOR DEL PUEBLO
El Dr. Soni llegó desde (África y) la India a Palmares con una maleta llena de conocimientos y un corazón dispuesto a servir. Lo que quizás nunca imaginó fue que, con el paso de los años, dejaría de ser “el médico extranjero” para convertirse en parte esencial de la memoria afectiva de todo un pueblo. Hoy, en Palmares, hablar del Dr. Soni es hablar de confianza, cercanía y humanidad.
Durante décadas ha acompañado a generaciones enteras: atendió a los abuelos cuando el cansancio empezaba a pesarles, calmó las preocupaciones de los padres, vio crecer a los hijos y hoy también recibe a los nietos en su consultorio.
Su trato cordial, su empatía sincera y su profesionalismo hicieron que la comunidad no solo lo adoptara como uno más del pueblo, sino como alguien de la familia. Porque el Dr. Soni no solo receta medicamentos; receta tranquilidad. Y cuando regaña, lo hace como los abuelos sabios: con tacto, cariño y esa anestesia emocional que convierte el consejo en alivio.
De mente abierta y espíritu tolerante, se integró a la cultura latina con una naturalidad admirable. Siempre elegante —a veces de camisa manga larga, otras de polo impecable y faja ceñida— mantiene esa presencia sobria y amable que inspira respeto sin perder la calidez. Tiene además sus rituales sencillos y entrañables: almorzar a media tarde en ese restaurante que, más que un negocio, parece haberse convertido en su refugio cotidiano y lugar seguro.
Aunque en la tradición hindú el dios supremo de la medicina y la salud es Dhanvantari, el Dr. Soni aprendió que en Costa Rica también hay espacio para encomendarse a la Virgen de los Ángeles, a quien, entre sonrisas y fe sincera, reconoce como aliada silenciosa en tantos diagnósticos acertados y recuperaciones esperanzadoras.
Tuvo también una breve incursión en la política, tan corta como provechosa, pero el tiempo terminó confirmando que su verdadera misión nunca estuvo en los discursos ni en los cargos públicos. Su destino ha sido otro: aliviar las p***s del cuerpo con conocimiento y medicina, y las del alma con ese trato amable y humano que, desde hace años, se convirtió en su marca registrada.
(José Pablo Ramírez Méndez. Mayo 2026).