05/06/2026
No quiero mostrarme fatalista, pero es una situación real y que a veces normalizamos tanto que no pensamos a largo plazo. En la consulta pública como privada es común ver niños y adolescentes con sobrepeso y obesidad por un consumo excesivo de calorías, baja en nutrientes funcionales para el organismo.
Yo no niego que una persona consuma una pequeña porción de alimentos así muy ocasionalmente, Pero es importante saber que detrás de un empaque atractivo y la palabra "regalo", lo que realmente se está introduciendo en nuestros hijos es:
-Altas dosis de azúcares añadidos: Que provocan picos de insulina, seguidos de irritabilidad y falta de concentración crónica en las aulas.
-Grasas saturadas de baja calidad: Que impactan negativamente en su salud metabólica a largo plazo.
-Impacto en el eje intestino-cerebro: El exceso de azúcar y aditivos altera la microbiota, lo que se traduce en cambios de humor, hiperactividad y ansiedad infantil.
Los centros educativos deben ser santuarios de aprendizaje y salud, no el canal de marketing directo de las grandes industrias alimentarias para fidelizar paladares desde la infancia.
Aprender a leer las etiquetas (¡y los sellos de advertencia!) es nuestra mejor herramienta de defensa.
👇 Cuéntame, ¿ Si en las escuelas de tus hijos permiten este tipo de publicidad o dinámicas? ¡Quiero ver qué piensan y respeto sus respuestas!