12/09/2026
A veces no dejamos de creer en Dios… simplemente dejamos de necesitarlo.
Cuando llegaron los días difíciles, orábamos. Cuando no encontrábamos salida, lo buscábamos. Cuando teníamos miedo, corríamos a su presencia.
Pero después llegó la tranquilidad. El trabajo, los planes, los viajes, la familia, las vacaciones, las distracciones… y poco a poco aprendimos a vivir cómodamente sin buscarlo como antes.
Y quizás el mayor peligro espiritual no sea alejarnos de Dios de golpe, sino acostumbrarnos lentamente a vivir sin su presencia.
Dios no está en contra de que disfrutemos la vida. Él mismo nos da tantas cosas hermosas. Pero ninguna de ellas puede ocupar el lugar de Aquel que nos sostuvo cuando no teníamos nada más a qué aferrarnos.
Hoy vuelve a recordar esos momentos en los que solamente podías decir: “Señor, te necesito.”
Él sigue siendo el mismo.
Él sigue esperando.
Él sigue deseando tu corazón.
“Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor.”
Apocalipsis 2:4
❤️ Vuelve a tu primer amor. No esperes otra crisis para volver a necesitar de Dios.