01/06/2026
A los 6 años veía el mundo de una forma que no sabía poner en palabras.
Lo normal no me interesaba demasiado.
Lo estructurado tampoco.
Había algo dentro de mí que intuía que la vida era mucho más amplia de lo que alcanzaba a ver.
Con los años aprendí a vivir dentro de las estructuras.
Aprendí a hacer lo que se esperaba, a seguir caminos conocidos y a encontrar respuestas fuera de mí.
Pero esa niña siguió ahí.
Esperando.
Hasta que un día decidí volver a escucharla.
Y recordé algo que ella siempre había sabido:
que las cosas más importantes no se encuentran afuera.
Se encuentran cuando uno vuelve a sí mismo.
Hoy la honro.
Porque muchas de las decisiones más importantes de mi vida nacieron cuando elegí confiar en ella.
Y porque, en el fondo, todo este camino ha sido una forma de volver a casa.