02/11/2025
𝐋𝐚 𝐦𝐮𝐞𝐫𝐭𝐞 𝐧𝐨 𝐞𝐬 𝐞𝐥 𝐟𝐢𝐧: es el punto donde la vida cambia de forma y no necesariamene cuando se apaga del todo. Nos deja con vacíos que no se llenan y con silencios que duelen más que cualquier palabra. Además de eso, nos deja con la tarea de aprender a vivir distinto.
En algunos casos, no se llega a superar del todo una pérdida, aprendemos a caminar con ella. El dolor se acomoda, se transforma y se vuelve más silencioso. Tal vez en algún momento, sin dejar de extrañar, podremos volver a mirar el cielo y agradecer lo vivido.