15/07/2026
Llegó sintiéndose triste, perdida, inestable. Sintiendo que había tomado malas decisiones y que su vida carecía de sentido.
Lo que encontramos juntos fue otra cosa: mandatos familiares incorporados sin cuestionarlos, expectativas ajenas convertidas en propias, aspectos internos desordenados. Una forma de vivir construida desde afuera.
El trabajo consistió en reconocer, ordenar, incluir para finalmente integrar. A medida que ese proceso avanzaba, algo cambió. Primero por dentro — más liviana, más aliviada, más presente. Luego por fuera, de formas que ni ella esperaba.
Hoy dice que su vida no es perfecta. Pero que es suya.
¿Te reconoces en algo de esta historia? Si sientes que hay capas que no te pertenecen y es momento de empezar a soltarlas, escríbeme.