08/10/2026
Era Otoño en Barcelona y yo estaba sentado en un banco en el Arco de Triunfo y tu llegaste tarde pero puntual en mi corazón. Ese día no sabía que ibas a ser tú la mujer de mi vida ni que llegarías a amarme tanto pero mientras escribo esto y lloro de gratitud por la belleza con la que lo recuerdo puedo mirar al horizonte y sonreír de satisfacción. Sin embargo ese día no había más horizonte que tus ojos y me sumergí en tu mirada como si me bañara en suaves aguas argentinas. Bajamos a esa extraña cueva que había debajo del bar, vacía para nosotros, como si la existencia la hubiera preparado con amor y con detalle para esa cita que sería un antes y un después en mi vida, y te escuché durante horas. Ahora cuando lo recuerdo mi corazón rebalsa de gratitud. Cuando te pedí el teléfono y lo guardaste fue cuando pude confirmar lo especial que eras porque lo grabaste como nadie jamás había hecho antes en mi vida, con apellido: Melisa Silvestro. Y pude sentir la misma sensación de amor propio y autoreconocimiento por ti misma que sentí cuando ví tu foto por primera vez con ese ramo de flores y esa canción tan sensual que tan acertadamente transmitía tu vibración.
Nos fuimos de allí y caminamos juntos un rato más por la calle hasta despedirnos y al separarnos en el cruce de la Vía Laietana yo me dí la vuelta una vez más para volverte a mirar y cual fue mi sorpresa cuando ví que tu también lo hacías y nuestras miradas se volvieron a cruzar en el dulzor de su brillo y algo en mi corazón lo celebró: nos gustamos.
Ninguna resistencia , juicio ni mecanismo pudo hacer nada ante semejante fuerza devastadora de unión que provenía de nuestras almas. Cada día a tu lado florecía más y florecíamos juntos y todavía puedo recordar el calorcito de ir junto a tí en el frío del invierno porque a tu lado siempre siento la sensación de que una brisa me lleva y me templa, la misma que siento cuando cae la tarde y atardece.
Contigo las calles del gótico se convertían en vergeles y el puerto de Barcelona en el patio marítimo de nuestro amor.
Han pasado ya tres años y nada ni nadie podrá interrumpir nuestro amor si nosotros lo cuidamos y nos cuidamos.
Hoy estamos aquí y a tu lado puedo sen