09/09/2026
A veces, cuando una criatura hace daño a otra, nos sale de forma instantánea la frase:
“Pídele perdón.” Queremos (y debemos) enseñarles a responsabilizarse, a cuidar, a empatizar…
Pero muchas veces, cuando les pedimos que se disculpen enseguida, todavía no saben ni qué ha pasado, ni qué han sentido, o cómo ha impactado eso en la otra persona; y piden perdón más por complacer a la persona adulta que por conciencia de lo sucedido.
Querer reparar una situación tiene que ver con comprender qué ha sucedido, cómo me he sentido para actuar como lo he hecho, qué ha pasado con la otra persona para que yo reaccione así… y esto necesita un poco más de tiempo.
Para que una criatura llegue ahí necesita nuestro acompañamiento. Ayudarles a ordenar lo que ha pasado, las emociones y qué sienten que estaría bien hacer. Una manera es hacerles preguntas abiertas y, en base a su nivel madurativo, para que realmente puedan sentir y pensar, e ir desarrollando así la empatía hacia lxs demás, y también hacia ellxs mismxs.
Esto es base para la educación s*xual, para la relación que establecen con su cuerpo y los cuerpos ajenos. Que vayan aprendiendo a entender y poner límites. Asumir con responsabilidad cuando dañamos, saber cuidarnos y cuidar…
Al final, no se trata solo de que aprendan a pedir perdón. Sino de que aprendan a entenderse, a entender a la otra persona y a cuidar el vínculo.