16/06/2026
Hay algo que observo constantemente en muchas mujeres profesionales.
Han vivido tantos años bajo exigencia que han dejado de verla.
Ya no la identifican como presión.
La llaman responsabilidad.
La llaman compromiso.
La llaman profesionalidad.
Y ese es precisamente el peligro.
El cerebro tiene una enorme capacidad de adaptación. Incluso a aquello que las está desgastando.
La Cabalá lleva siglos observando un fenómeno parecido: aquello que dejamos de cuestionar acaba dirigiendo nuestra vida.
Quizá la pregunta no es cuánto te exiges.
Quizá la pregunta es mucho más incómoda.
¿Qué has dejado de cuestionar?