30/08/2026
De norte a sur, de este a oeste.
Agosto ha sido presencia.
Ha sido volver a mirar despacio.
Volver a sentir con espacio.
Volver a escucharme entre tanto ruido.
Ha sido conciencia.
La de darme cuenta de cuánto cambia la vida cuando estoy realmente dentro de ella.
Cuando habito una conversación, una sobremesa, un paseo, una mirada, un abrazo.
Cuando el presente deja de pasar por delante y empieza a atravesarme.
Ha sido amor.
Amor en muchas formas.
En las personas que son casa.
En los vínculos que permanecen.
En las conversaciones que sostienen.
En las risas que alivian.
En los silencios que acompañan.
En volver a compartir tiempo con quienes forman parte de mis raíces.
Y también amor hacia dentro.
He sentido mucho este mes.
He observado mucho.
He vuelto muchas veces a mí.
A veces en lugares nuevos.
A veces entre personas de siempre.
A veces en mitad de una carcajada.
A veces en silencio.
Qué curioso que algunos viajes nos lleven tan lejos y, al mismo tiempo, tan hacia dentro.
Me quedo con esa sensación.
Con haber estado.
Con haber sentido.
Con haber amado.
Con haber sido consciente de estar viviendo mientras vivía.
Qué profundamente bonito ha sido agosto. 🤍