30/08/2026
Se acaba el verano.
Y creo que esta época del año siempre tiene algo especial.
El verano es una época para desconectar, disfrutar, viajar, quedar con amigos, comer fuera y salir un poco de nuestra rutina. Incluso aunque hayas trabajado o seguido cuidándote, seguramente hayas bajado un poco el ritmo.
Y ahora llega septiembre.
Vuelven los horarios, el trabajo, los niños al colegio… y también ese momento en el que hacemos balance y pensamos en cómo estamos, cómo nos sentimos y qué llevamos tiempo queriendo cambiar.
Y sé que muchos hombres llegan pensando: «Ahora sí. En septiembre vuelvo a cuidarme y me pongo en forma.»
Y esas ganas son algo muy bueno.
El problema es utilizarlas para volver a hacer exactamente lo mismo que otros años.
Ponerte a dieta, comer muchísimo menos, quitar todo lo que crees que engorda, apuntarte al gimnasio pensando que vas a ir todos los días y querer cambiarlo todo de golpe.
Durante unas semanas funciona. Pierdes 3 o 4 kilos, entrenas y empiezas a encontrarte mejor.
Hasta que vuelve la vida real.
El trabajo, el estrés, una mala semana, algún entrenamiento que te saltas, una comida fuera… y mantener algo tan estricto empieza a hacerse demasiado difícil.
Y poco a poco vuelves al mismo punto.
No porque no lo hayas intentado. Llevas años intentándolo.
Quizás no necesitas esforzarte todavía más, sino dejar de hacerlo de una forma que no encaja con tu vida.
Necesitas un plan claro para tu alimentación, aprender a entrenar de forma efectiva y construir una manera de cuidarte que puedas mantener también cuando la vida se complica.
Porque de poco sirve perder 4 kilos este septiembre si dentro de unos meses los vuelves a recuperar.
Aprovecha esas ganas de volver a la rutina y sentirte bien contigo mismo.
Pero este año haz algo diferente.
No pienses solo en perder los kilos que has ganado este verano. Piensa en conseguir un cambio que haga que el próximo septiembre no tengas que volver a empezar de cero.