11/07/2026
Si me seguís desde hace tiempo… seguro que reconocéis más de un rincón, hasta en obras!
Este centro ha sido mucho más que cuatro paredes.
Aquí he aprendido a ser autónoma, a equivocarme, a celebrar, a improvisar, a confiar… y, sobre todo, a no rendirme.
Cada mueble hecho a mano, cada detalle, cada plantita y cada rincón tienen una historia. Y muchas de ellas no las construí sola, sino con la ayuda de las personas que más quiero…
Por eso esta despedida no es triste.
Es un “gracias”.
Gracias a este espacio por todo lo que me ha enseñado.
Y gracias a cada persona que ha cruzado esta puerta y ha comentado:
“Qué paz transmite este sitio.”
“Qué decoración más bonita…”
Siempre he sentido que los lugares también guardan lo que vivimos en ellos. Las alegrías, los miedos, los aprendizajes, las decepciones, los engaños, los abrazos, las lágrimas y las personas que pasan por sus paredes.
Y quizá no todo el mundo crea en ello, pero yo sí creo que, de vez en cuando, también hay que renovar la energía de un lugar para que pueda seguir acompañándote en la siguiente etapa.
Ahora toca dejar marchar una versión de este espacio para construir la siguiente.
Y sí… durante unos días me tocará trabajar entre yesos, cajas, polvo y sobre todo entre: “¿¿pero qué estoy liando aquí???????”
Aunque hay algo que no va a cambiar nunca:
La forma en la que os recibo, nos escuchamos y nos cuidamos…
Porque aunque renueve las energías,
la esencia de Maktūb nunca cambiará.
Gracias, gracias y gracias por cada historia vivida aquí.
Espero que sigáis sintiendo la misma paz que hasta ahora cada vez que crucéis la puerta del centro.