27/02/2025
Esta mañana, mientras limpiaba mi sala de masajes y me levantaba a cuatro patas, me di un buen golpe en la cabeza contra la ventana abierta. De esos golpes que te dejan aturdida por un momento.
Mientras me quedaba ahí, con la mano en la cabeza, sentí cómo una oleada inesperada de emoción empezaba a subir — lágrimas, desbordamiento, algo que quería moverse a través de mí.
Inmediatamente, una voz en mi cabeza dijo: "Venga Thalien, no seas tan tonta. Solo ha sido un golpe."
Pero otra voz, más sabia, sugirió: "¿Y si esto es una oportunidad?"
Como terapeuta somática, acompaño a otros a escuchar sus cuerpos — pero en ese momento me di cuenta de lo rápido que mi propia mente quería apagar lo que estaba pasando.
Así que me di permiso para sentir. Dejé que mi cuerpo hiciera lo que necesitaba hacer — temblar y llorar — sin necesitar entender exactamente por qué. Sin necesitar darle sentido.
A veces la vida nos da pequeños empujoncitos — un golpe en la cabeza, una canción en la radio, un recuerdo que aparece de la nada — pequeñas grietas en la superficie por donde algo más profundo puede encontrar la salida.
La medicina no siempre está en entender la historia — está en cómo nos acompañamos en esos momentos.
¿Qué pasaría si la próxima vez que algo se mueve dentro de ti — un n**o en la garganta, lágrimas que aparecen sin motivo aparente — simplemente te preguntaras:
¿Qué necesito ahora mismo?
Y dejaras que eso fuera suficiente.
❤️