04/09/2026
Puede que no estés desconectada de tu cuerpo.
Puede que lleves años aprendiendo inconscientemente a no sentirlo.
Haz una pausa.
Suelta el aire. 🌿
Mientras lees esto, te invito a detenerte un instante:
¿Puedes sentir tus pies apoyados? 👣
¿El peso de tus piernas?
¿Tus caderas sosteniéndote?
¿Tu vientre? 🪷
¿Tu pelvis?
¿O tu vida sucede, la mayor parte del tiempo, de cuello para arriba?
En el dominio del intelecto.
Piensas.
Organizas.
Resuelves.
Cuidas.
Anticipas.
Llegas a todo, sosteniendo el mundo invisible de cada día.
Y mientras tanto, hay zonas de nuestro cuerpo que se han vuelto lejanas, adormecidas, en un silencio propioceptivo.
Un vientre que apenas sientes.
Una pelvis que parece «no estar».
Una v***a apretada en material sintético.
Un cuerpo que funciona por inercia, pero que ya no lo sientes verdaderamente tuyo. 🐚
Nuestra carne al servicio de lo ajeno.
A muchas mujeres nos pasa.
Y lo más inquietante es que podemos ser mujeres profundamente conscientes, hacer terapia, leer, meditar, trabajar en nosotras…
y aun así sentir un vacío, un sutil entumecimiento o una desconexión difícil de explicar con palabras.
Porque saber quién eres no siempre significa sentir en profundidad tu cuerpo.
El intelecto comprende, pero los tejidos recuerdan. 🕊️
Y quizá esta sea una de las preguntas más honestas que podemos hacernos hoy:
¿Cuánto de mí está viviendo desde la cabeza y cuánto está realmente habitando desde el cuerpo?
No necesitas responder ahora.
No hay nada que juzgar.
Solo observa.
Coloca una mano debajo de tu ombligo y otra en tu pecho 🤍
Deja que este calor se comunique dentro de ti.
Respira.
Y durante unos segundos, quédate aquí.
Sin cambiar nada.
Solo sintiendo la vida que te habita. ✨
💬 Cuéntame en comentarios: ¿Te resulta fácil sentir tu pelvis y tu vientre, o son territorios que percibes solo cuando duelen?
💾 Si esta pregunta ha tocado algo dentro de ti, guarda este post y compártelo para que se lo permitan tus amigas.
Vamos a seguir abriendo espacios de escucha y retorno a casa en los siguientes.