03/08/2026
¿Cuánta energía gastamos intentando tener razón?
No solo en las discusiones con los demás. También en las discusiones internas.
Queremos tener razón sobre quiénes somos.
Sobre lo que nos ocurrió.
Sobre lo que deberían hacer los demás.
Sobre cómo tendría que ser nuestra vida.
Y sin darnos cuenta, terminamos defendiendo una identidad más que viviendo.
La necesidad de tener razón fortalece la sensación de ser alguien separado que necesita proteger una posición.
Pero ¿Qué ocurre cuando dejamos de defendernos?
Aparece algo inesperado: espacio.
Espacio para escuchar.
Espacio para aprender.
Espacio para reconocer que la vida es mucho más amplia que nuestras opiniones.
Tener razón puede alimentar al ego.
Pero la paz suele aparecer cuando dejamos de necesitarla.
Esto no significa renunciar al discernimiento ni aceptar cualquier cosa.
Significa dejar de construir nuestra identidad alrededor de nuestras ideas.
En la vida cotidiana puedes observarlo fácilmente.
Cuando alguien piensa diferente a ti, ¿aparece tensión? ¿Necesidad de convencer? ¿Impulso de demostrar?
Prueba por un momento a no defender nada.
Simplemente escucha.
Tal vez descubras que lo que eres no necesita ser protegido.
Y cuando eso ocurre, la vida se vuelve más ligera.
Porque la paz vale mucho más que tener razón.
MLBC💜