22/02/2024
Es complicado cuando tienes pasión por tantas cosas y el medio para llegar a quiénes quieres, depende de cosas que no están en tu control: algoritmo, interacción, lidiar con el espejismo de las redes sociales, y un gran etc.
He pensado muchas veces en cerrar esta cuenta, pero luego recuerdo a quién me ayudó a crecer en ella, recuerdo mensajes de gratitud hacia lo que expreso y a todas las personas que he conocido y las que he podido acompañar como psicóloga y dietista, y no quiero apartarme, no quiero sentir que no merezco un hueco.
Así que me quedo, buscando ese equilibrio, que he encontrado a través de la escucha de mi cuerpo, ese que ha estado muy ansioso e inseguro y ha entendido que una cuenta de una red social tiene que ser espacio seguro no solo para quien me sigue, si no también para mi.
Por último: para muchas personas, entre las que me incluyo, IG es imprescindible para generar ingresos. Se entiende que creamos contenido para darnos a conocer. De ahí mi desesperación, y la de muchas con el algoritmo.
Por suerte, he desistido, pero hay quienes aún sigue a la desesperada (como es natural porque facturas tenemos todxs que pagar), y me da mucha rabia que siendo buenos profesionales acabemos con la salud mental por los suelos porque no se nos da tan bien el marketing, los videos, o porque esto se haya convertido en una selva de status según tú nivel de cuenta donde incluso entre compañeros de profesión vale más el aparentar y acaparar que el apoyar.
Dicho esto: si quieres ser mi paciente, estaré encantada de atenderte, de mientras, seguiré con mi activismo corporal a mi ritmo a través de:
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