19/03/2026
Te gusta lo que haces.
Te apasiona tu temática.
Y además, disfrutas compartiendo lo que sabes.
Pero hay algo que se repite.
Empiezas comunicando con claridad… y en algún punto, algo cambia.
Te ajustas.
Suavizas tu mensaje.
Te explicas más de la cuenta.
Y acabas pensando que “te cuesta comunicarte” o que “no sabes expresarte”.
Pero no es eso.
Lo que ocurre es que, en ese momento, dejas de sostener lo que quieres decir…
para empezar a sostener al otro, al entorno, a la reacción que imaginas.
Y ahí, tu mensaje pierde fuerza.
Tu presencia se diluye.
Y tú te quedas, poco a poco, fuera de tu propio discurso.
No se trata solo de hablar mejor.
Se trata de comprender qué se activa dentro de ti cuando hablas.
Porque cuando entiendes eso, tu forma de comunicar cambia por completo.
Si esto te resuena, no lo ignores.
Obsérvalo.
Es más importante de lo que parece.
Y si quieres profundizar de verdad en lo que hay debajo de todo esto, puedes hacerlo entrando en el enlace de mi biografía y suscribiéndote a la lista de correo, o enviándome un MD. Ahí lo trabajamos con más calma.
Si te apetece, cuéntame:
¿en qué momentos sientes más que te pasa esto?
En mi caso, aparecía cuando me sentía cuestionada o cuando tenía que explicar ciertas partes de mi trabajo… y la tendencia era sobre explicarme.
Soy Ana Bayo.
Y si quieres empezar a darte voz de verdad, te leo dentro.