04/09/2026
Os dejo una nueva colaboración en de
¿Quién cuida al cuidador?
Tras el terrible caso ocurrido en Roma, en el que unos padres acabaron con la vida de su hija de cinco años y posteriormente se suicidaron, resulta inevitable preguntarnos cómo puede llegar una familia a una situación tan extrema.
Como psicóloga, creo que es importante hablar de ello desde un lugar que permita comprender sin justificar.
Cuidar durante años a un hijo con una discapacidad severa puede implicar vivir en una situación de alerta y responsabilidad prácticamente constante: hospitales, tratamientos, noches sin dormir, incertidumbre, dependencia y, muchas veces, renunciar a una parte importante de la propia vida.
Y hay algo de lo que hablamos muy poco:
¿Quién cuida al cuidador?
Detrás de muchos cuidadores hay personas agotadas que llevan años sosteniendo, que quizá han dejado de trabajar, de relacionarse, de descansar o incluso de reconocerse fuera de su papel de cuidador.
Cuando alguien dice «no puedo más», no deberíamos normalizarlo ni responder simplemente «tienes que ser fuerte». Puede ser una expresión de un sufrimiento que necesita ser escuchado y atendido.
La desesperanza puede hacer que una persona deje de ver alternativas y perciba que no existe una salida. Detectarla a tiempo y ofrecer apoyo psicológico, social y recursos de respiro también es prevención.
Y es importante decirlo claramente: tener un hijo con discapacidad no conduce a la violencia. La inmensa mayoría de familias y cuidadores afrontan situaciones extraordinariamente difíciles sin ejercer ningún tipo de violencia.
Comprender el sufrimiento de un cuidador no significa justificar jamás la violencia ni el homicidio. La persona más vulnerable debe seguir estando protegida.
Pero quizá como sociedad sí podemos hacernos otra pregunta:
¿Estamos cuidando suficientemente a quienes llevan años cuidando de otros?
Pedir ayuda no significa querer menos a un hijo.
A veces, pedir ayuda es precisamente lo que permite seguir cuidándolo sin destruirse uno mismo.