25/06/2026
Hay historias que no se pueden contar.
Y precisamente por eso, a veces, pesan más.
Hoy quería hablar de una de las partes más bonitas de mi trabajo: acompañar a alguien durante un tramo del camino y ver cómo, poco a poco, empieza a escucharse, sostenerse y ocupar su vida de otra manera.
La terapia no va de salvar a nadie.
Va de estar, cuidar, ordenar, sostener y, llegado el momento, saber soltar.
Y hay días en los que una vuelve a casa pensando: qué suerte poder hacer este trabajo.
Si estás en un momento en el que necesitas entender qué te está pasando, en terapia podemos empezar por ahí: con calma, con cuidado y sin exigirte tenerlo todo claro desde el primer día.