07/06/2026
Una de las cosas más difíciles de aceptar es que a veces no sufrimos por quién era una persona.
Sufrimos por quién esperábamos que fuera.
Por eso cuesta tanto soltar algunas relaciones.
Porque no solo despedimos a alguien.
También despedimos las conversaciones que imaginábamos, los planes que habíamos construido en nuestra cabeza y la esperanza de que algún día todo sería diferente.
Y mientras seguimos esperando esa versión de la otra persona, nos olvidamos de mirar la única versión que realmente existe.
La realidad.
Y aunque aceptarla duele, suele ser el primer paso para dejar de vivir atrapados entre lo que es y lo que nos gustaría que fuera.