19/08/2026
Hay una escena que se repite muchísimo en consulta:
“Si lo dejo, no lo prueba.”
Y justo después viene la otra:
“Pero si insisto, se enfada más.”
Ahí es donde muchas familias se quedan atrapadas.
Entre insistir… o resignarse.
Y no.
No son las únicas dos opciones.
Porque acompañar el que rechace la verdura (por ejemplo )no consiste en convencer a tu hijo para que coma algo que hoy no puede afrontar.
Consiste en entender qué está pasando en SU caso.
Porque no todos los niños rechazan por lo mismo.
A uno le frena la textura.
A otro, la novedad.
A otro, el olor.
A otro, la mezcla de alimentos.
A otro, haber vivido demasiadas comidas con presión.
Y si no sabes qué hay detrás, es muy fácil ir probando cosas al azar:
una receta nueva,
un plato bonito,
esconderlo,
negociar,
dejarlo pasar,
volver a insistir…
y acabar pensando:
“Ya no sé qué hacer.”
Ahí empieza el verdadero trabajo.
No en conseguir que coma pimiento.
Sino en saber cuál es el siguiente paso que necesita tu peque para avanzar sin convertir cada comida en una batalla.
El 14 de septiembre comienza una nueva edición de mi Acompañamiento grupal MUCHO MÁS QUE COMIDA.
Si quieres, hablamos de vuestro caso y vemos si este acompañamiento es para ti.
Escríbeme en comentarios o por MD y te cuento.
Un abrazo apretao y un beso chillao,
Rebeca 🌶️🫑