23/06/2026
Hace poco una clienta me pregunto:
«¿Para qué ir a terapia ahora? ¿Para qué trabajar en una misma cuando todo parece tan incierto?»
Trabajar en uno mismo es un talento poco frecuente.
Muchas personas pierden el interés por conocerse, se alejan de las preguntas importantes o posponen su vida esperando el momento adecuado.
Otras continúan.
No porque tengan garantías.
No porque alguien les haya prometido una recompensa.
Lo hacen como una bailarina que vuelve cada día a la barra. No necesariamente para conseguir el papel principal. Primero necesita algo más importante: conservar la postura.
Esa postura interior que permite sostener la propia vida, conocerse y permanecer fiel a lo que realmente importa.
Respeto todas las motivaciones, incluido el deseo de obtener resultados.
Pero siento una admiración especial por quienes hacen este trabajo para sí mismos.
Porque suelen ser precisamente ellos quienes están preparados cuando la vida, de pronto, les ofrece bailar su papel más importante.