09/09/2026
uena?
La espiritualidad puede ser un lugar precioso desde el que atravesar momentos difíciles.
Pero también hay una forma de utilizarla que puede hacernos más daño que bien.
Se llama bypass espiritual.
Es cuando utilizamos ideas o prácticas espirituales para evitar, negar o saltarnos procesos emocionales y psicológicos que necesitan ser atendidos.
Y aquí hay algo que me parece especialmente importante:
Cuando le decimos a alguien que está deprimido que tiene que “pensar en positivo”, o que si sigue sufriendo es porque “no ha soltado”, podemos estar transmitiendo, aunque no sea nuestra intención, que la persona es responsable de no estar consiguiendo salir de su dolor.
Como si no estuviera vibrando lo suficientemente alto.
Como si no estuviera haciendo suficiente trabajo interior.
Como si su sufrimiento fuera consecuencia de no haber sabido gestionar correctamente su energía.
Y no.
Hay momentos en los que necesitamos apoyo psicológico.
Hay momentos en los que necesitamos cuerpo, comunidad, descanso, presencia, ritual, espiritualidad.
Y muchas veces necesitamos más de una de estas cosas a la vez.
Para mí, espiritualidad y psicología se complementan.
Podemos cuidar nuestra psique y, al mismo tiempo, alimentar nuestra dimensión espiritual.
Podemos trabajar con el cuerpo, comprender nuestra historia, elaborar nuestras heridas y también encontrar sentido, conexión, ritual y trascendencia.
La cuestión no es elegir entre una cosa u otra o ni ir a una para evitar la otra.
Porque una espiritualidad que nos permite estar más presentes en nuestra experiencia humana puede ser profundamente transformadora.
Pero una espiritualidad que nos hace sentir culpables por estar sufriendo…
quizás no nos está acompañando.
Quizás nos está pidiendo que dejemos de sentir antes de haber podido realmente atravesarlo.
La espiritualidad puede ser medicina.
Pero no todo lo que lleva la palabra “espiritual” es necesariamente medicina. 🌙
Con Amor | Sol Mujer de Luna