Después de toda su vida dedicado al negocio familiar, siendo esta una tradición legada de padres a hijos durante varias generaciones, y convencido de que el estrés del mundo empresarial no es lo que quiere en su vida, tras experimentar con las medicinas ancestrale en la alqvimia y en el trabajo con plantas descubre su Ikigai. En estrecho contacto con la naturaleza desde muy niño y conocedor de la
flora autóctona de la región mediterránea, elabora sus aceites esenciales según las enseñanzas de la medicina mágica de Paracelso y la Kabbalah Alqvimica respetando la armonía y el equilibrio de la Pachamama y el mundo mineral. Las plantas utilizadas en la elaboración de estos aceites alqvimicos son silvestres, cosechadas con la intención requerida según la preponderancia de los astros para obtener así un aceite de máxima calidad ecológico con todas sus propiedades potenciadas al máximo conservando el espíritu de la planta según las tradiciones celtas.