11/09/2022
CARTA DIRIGIDA A L@S MAESTR@S y EQUIPOS DIRECTIVOS DE LA ESCUELA PÚBLICA
La mayoría ya lo sabéis,soy mamá de dos niños, matriculados en 2º Infantil y 2º Primaria de un colegio público de la Comunidad de Madrid.
Este año hemos tenido un comienzo de curso un poco ajetreado en ambas clases. Las maestars que tuvimos el año pasado en las dos aulas eran interinas y han cambiado de cole. Las nuevas que tenían que empezar el curso con ellos no lo han hecho tampoco por estar de baja por circunstancias personales, y hemos tenido en las clases sustitutas que también eran nuevas en el cole.
El panorama no ha sido favorable pero la guinda del pastel ha sido el ver cómo nadie del cole nos ha informado de ésto ni de quién iba a estar con nuestros hijos hasta que han pasado unos días y varios padres hemos pedido de buenas maneras que lo hicieran.
Hace muchos años que debido a una enfermedad crónica, tengo que ir con regularidad a mi médico de familia. Hará posiblemente 15 años que me pasó una anécdota que me gustaría compartir con vosotros. Estaba esperando en la sala de espera a que me atendiera mi doctora, (que era nueva y yo todavía no conocía), la cual se retrasó mas de 1 hora y media hasta que al final me hizo pasar. En la sala cada vez nos acumulábamos más pacientes y el ambiente se tornó tenso en varias ocasiones.
Yo, que en esos momentos estaba realizando mi primer master en psicología clínica, lo ví como una oportunidad de conocerme un poquito más a mí misma y de observar los estilos de comunicación de los demás. Así que durante la espera primero me observé: ¿Qué estaba generando en mí esta espera? ¿Cómo me sentía? ¿Iba a trasladar mi malestar a la médico cuando me atendiera o mejor me callaría para que no me tratara mal en futuras ocasiones?
También observé al resto de personas que esperaban conmigo. Casi todos estábamos molestos o enfadados. Cuerpos tensos, entrecejos fruncidos, quejas…El malestar era evidente. Pude inferir que sentíamos que nuestros derechos no se estaban teniendo en cuenta.
Pude ver gente que expresaba su malestar con el de al lado, gente que quitaba importancia a lo que ocurría, gente que interrumpía en el despacho de la doctora para quejarse de malas formas…me acordé de eso que habíamos estado hablando en clase hacía poquito: esas maneras en que las personas defendemos lo que sentimos o pensamos: pasividad,agresividad o ASERTIVIDAD.
Por fin llegó mi turno, estaba enfadada y con ganas de expresárselo de buenas maneras a mi doctora. Al entrar le dije que me sentía fatal, me había hecho esperar más que en cualquier otra consulta en mi vida,y que me gustaría que me explicara a que se debía, por si se iba a volver a repetir muy a menudo, poder cambiar de médico.
Ella, me dijo que lo sabía y lo sentía, pero que tenía dos opciones en el desempeño de su trabajo: atendernos en los 3 minutos que la asignaban para cada paciente y hacerlo mal, o estar con cada persona el tiempo que necesitara para poder evaluar y diagnosticar bien, aunque eso significara tener la sala de espera abarrotada todos los días.
👉 Mi enfado se transformó en asombro, era la primera vez que un médico me hablaba con esa sinceridad. Para acabar, añadió: ¿quieres hacer algo para que esto deje de pasarte, Verónica? Según salgas de aquí, vete a atención al paciente y pon una queja, y anima a quien encuentres enfadado de camino a hacer lo mismo. Si solo reciben quejas de los sanitarios,si no os escuchan a vosotros,no nos harán el suficiente caso.
Yo en aquella época era “nueva” en el sistema sanitario, y no sabía todo lo que sé hoy en día de la gestión que llevan a cabo. Pero gracias a que primero me atreví a trasladar mi malestar y segundo a su buena actitud, puede empezar a ver, a informarme, a preguntar, a entender más allá de lo superficial.
Pude también empatizar con todos esas personas que han decidido trabajar en su día a día en el cuidado de los demás y sienten cómo muchas veces les impiden hacerlo bien.
👉Ella me incluyó como agente activo de la sanidad, no se enfadó ante mi queja, ni mucho menos me infantilizó quitando importancia a lo que sentía. Me sentí tratada como una ciudadana adulta que podía entender lo que ocurría aunque no estuviera dentro y además podía ayudar a cambiar lo que estaba mal👈
Por supuesto que no cambie de doctora,y por supuesto que me tocaba esperar mucho cada vez que tenía cita, pero ya no estaba enfadada,ya conocía lo que pasaba e intentaba aprovechar ese tiempo de espera para hacer cosas pendientes.
Y ahora, unos cuantos años después, encuentro que siendo “casi nueva” en el sistema educativo, en este inicio de curso he vuelto a tener ese enfado que sentí hace años. He sentido que en la sala estamos niños y padres esperando a que nos traten como nos merecemos, y que de puertas para dentro de los despachos no hay muchas personas parecidas a mi doctora.
👉 Existen varios problemas en el sistema educativo que estoy empezando a desvelar por mi cuenta, y la interinidad es uno de ellos. En este sector se sitúa en el 27,4% en este mes de septiembre de 2022, siendo esta una cifra muy elevada teniendo en cuenta que han marcado como objetivo desde Bruselas reducirlo al 8% en 2025.
La temporalidad entre otras muchas cosas, supone el traslado continúo del profesorado de centro año tras año, lo que influye muy directamente en la calidad de la educación que reciben nuestros hijos, en la calidad del vínculo profesor-alumno (que se ha visto que es de los factores más importantes en el proceso de aprendizaje), y en la capacidad de poder hacer un seguimiento psico-emocional de los niños.
Me pregunto cuánto tiempo necesitamos cada uno de nosotros hasta que sentimos que nos hemos adaptado a un nuevo trabajo.
Cuando nos incorporamos a un nuevo puesto necesitamos tiempo para conocer sus valores, como es su organización,qué tipo de compañeros tenemos, qué tipo de clientes, qué nos demandan tanto unos cómo otros, qué tengo de mí que encaja con la empresa y en qué tengo que mejorar para estar a la altura…¿Cuántos de vosotros habéis sentido estrés en esta primera etapa laboral? Pues esto lo estáis viviendo muchos maestros y profesores curso tras curso, ¿y adivinaís quiénes sufren principalmente las consecuencias de esto? Pues si, los niños.
👉Dejemos ya de escudarnos en que los niños se adaptan a todo para poder hacer con ellos lo que queramos, y empecemos a exigir que se cumplan sus derechos. Y no solo en este ámbito, me atrevo a decir que en todos los demás.
Basta ya que los derechos de los adultos prevalezcan siempre sobre los suyos.
👉Esta carta os la escribo a l@s maestr@s para pediros una cosa: que contéis con nosotros, las familias.👈
👉 Que nos tratéis como me trató a mí ese día ella: cómo adultos que podemos entender las cosas y con ello, empatizar con vosotros.
Necesitamos conocer el entramado del sistema educativo y poder ponernos de vuestro lado cuando os impongan cosas injustas que os impidan el buen desempeño de vuestro trabajo. Necesitamos no estar enfadados mientras esperamos que la cosas mejoren. Y esto, solo ocurrirá si nos involucráis.
Necesitamos que nos os conforméis con las normas que os asignan si creéis que con ello no podeis enseñar como se merecen nuestros hijos.
👉 Queremos que nos informéis, que os comuniqueis (no para tranquilizarnos como padres obsesivos quejicas como muchas veces nos etiquetáis), sino como aliados principales en la labor que tenéis por delante.
No tengáis miedo, estamos en la escuela pública porque creemos en ella, porque somos sus frutos y queremos que nuestros hijos lo sean en el futuro.
Y es que no solo confiamos en la educación pública sino que confiamos a ciegas en todos vosotros como profesionales: os entregamos lo más valioso que tenemos en la vida, que son nuestros hijos.
Por favor, trabajemos juntos para una escuela pública de calidad.
Fdo: Verónica Muñoz Sánchez.
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