28/07/2026
Hemos aprendido a responder al malestar con rapidez.
Distraernos.
Silenciarlo.
Buscar la forma de que desaparezca cuanto antes.
Pero no todo aquello que duele necesita ser combatido.
A veces, el malestar aparece para señalar que algo importante está ocurriendo.
Que una necesidad no está siendo atendida.
Que una pérdida no ha sido elaborada.
Que una parte de nosotros lleva demasiado tiempo sin espacio para expresarse.
Escuchar no significa resignarse al sufrimiento.
Significa dejar de tratarlo como un enemigo y empezar a preguntarnos qué intenta comunicar.
Porque, en ocasiones, el primer paso para aliviar el malestar no es hacerlo desaparecer. Es dejar de ignorarlo.
¿Qué crees que intenta decirte ese malestar que aparece una y otra vez?