11/04/2022
Imagina que estás en un avión volando a través de una gran turbulencia.
Estás asustad@, confundid@, estás pensando: “¡Esta es la peor turbulencia por la que he pasado! ¡¿qué está sucediendo?! ¿Vamos a estar bien?”
Miras a los otros pasajeros y todos los demás están agarrados a sus asientos, con los ojos muy abiertos, gritando ante cada caída intensa, golpe y traqueteo del avión.
Entonces el piloto habla por el intercomunicador.
Aquí hay tres anuncios que podrías escuchar...
Anuncio uno:
“¡Para de gritar! ¡No hay nada de qué preocuparse! ¡Todo esta bien!"
Prestas atención a tu cuerpo. ¿Qué se siente al escuchar estas palabras del piloto? Inmediatamente piensas: “Espera, ¿qué quiere decir el piloto con que no hay nada de qué preocuparse? Hay una turbulencia terrible... ¿El piloto no está prestando atención e ignorando algo importante?
Anuncio dos: “¡Ah! ¡Me estás enloqueciendo! No sé qué hacer ahora. ¡Necesitas calmarte, para que yo pueda calmarme!”
Nuevamente presta atención a tu cuerpo: ¡Estoy aterrorizad@ de que esta persona sea mi piloto! Mi miedo es “contagioso” y asusta al piloto. Pensé que sabía lo que estaba haciendo...
Anuncio tres: “Hay mucha turbulencia en este momento. Entiendo que esto te de miedo. Sé lo que estoy haciendo. Te mantendré segur@."
Guao! Puedo tomar una respiración profunda. La turbulencia todavía está aquí y, sin embargo... Puedo sentir que mi cuerpo se calma.
Necesitamos a un pa/madre que sepa lo que hace cuando las cosas se ponen difíciles. Necesitamos a alguien que pueda reconocer nuestros sentimientos Y que no se deje influir por ellos.
Cuando nuestr@s hijos estan molest@s, se sienten abrumad@s por un sentimiento tan grande e inmanejable que estalla en un comportamiento discordante, palabras desagradables o un mar de lágrimas.
Es en estos momentos que l@s niñ@s "dicen" a los padres: "Este sentimiento dentro de mí... se siente demasiado. Por favor, dime que no es demasiado para ti, que puedes con ésta tormenta emocional, que puedes quedarte aquí conmigo." Los niños no pueden aprender a regularse si se les deja solos en su angustia.