30/07/2026
⚠️ Vivimos una época extraordinaria: nunca había sido tan fácil acceder al conocimiento, pero tampoco había sido tan fácil que la desinformación alcanzara a millones de personas en cuestión de horas.
Y eso, cuando hablamos de salud, importa, y mucho.
Este carrusel no pretende defender un medicamento concreto ni afirmar que la medicina sea perfecta. La medicina está llena de incertidumbres, cambia constantemente y ningún tratamiento está exento de riesgos. Pero precisamente por eso se necesita siempre un contexto.
En los últimos días he visto publicaciones que reducen décadas de investigación científica a un titular como «los anticonceptivos son cancerígenos». El problema no es reconocer que existe un pequeño aumento del riesgo de determinados tumores durante el uso. Ese dato forma parte de la evidencia y debe explicarse.
El problema aparece cuando se omite deliberadamente el resto de la historia, cuando no se habla de la reducción persistente del riesgo de cáncer de ovario o de endometrio.
Cuando no se explica que algunos riesgos son pequeños y transitorios, mientras que algunos beneficios se mantienen durante décadas.
O cuando no se habla de la mejora en la calidad de vida que han tenido en mujeres con endometriosis y otros trastornos ginecológicos.
La buena divulgación no consiste en decir solo aquello que llama la atención, consiste en explicar toda la evidencia, con sus matices e incertidumbres.
Como profesionales sanitarios tenemos una enorme responsabilidad. Lo que publicamos puede influir en decisiones muy importantes: iniciar o abandonar un tratamiento, retrasar una consulta o perder la confianza en el sistema sanitario.
Y como pacientes también tenemos una responsabilidad: seleccionar adecuadamente a nuestros referentes en salud en las redes sociales.
Tu salud se merece información rigurosa, no titulares engañosos diseñados para generar interacciones.
Muchas gracias por leer hasta el final.
¿Te preocupa la desinformación en salud en las redes sociales? 🤔