20/03/2026
Hoy corrí una pequeña carrera… y no estaba seguro de poder hacerlo.
No porque faltara disciplina, sino porque había dudas.
Porque las lesiones viejas no solo se quedan en el cuerpo… también se quedan en la mente.
Porque correr no es lo mío. Porque hubo momentos donde pensé que no iba a lograrlo.
Pero mientras avanzaba, entendí algo.
Sentí en cada paso lo mismo que muchos de nuestros pacientes sienten:
esa incertidumbre antes de intentar moverse,
ese miedo a que algo falle,
esa lucha interna entre rendirse o seguir.
Y entonces todo cambió.
Porque ya no estaba corriendo por mí.
Estaba corriendo por cada paciente que llega con dolor, con miedo, con inseguridad…
pero aún así decide intentarlo.
Corrí por quien volvió a caminar.
Por quien aún no puede.
Por quien está en proceso.
Hoy entendí más que nunca lo que significa acompañar a alguien en su recuperación.
Porque no es solo físico… es mental, es emocional, es humano.
Y si hoy yo dudé… imagina todo lo que enfrentan ellos cada día.
Por eso seguimos.
Por eso no fallamos.
Por eso damos más.
Porque ustedes no solo son pacientes…
son el motor que nos mueve incluso cuando nosotros dudamos
Hoy corrí con miedo…
pero también con propósito.