30/04/2026
El estudio de Lammers et al. (2026) analiza los predictores y moderadores del resultado terapéutico en el trastorno por atracón (BED), comparando la Terapia Cognitivo-Conductual intensiva (TCC+) y la Terapia Dialéctico-Conductual adaptada (DBT-BED). Parte del problema de que, aunque la TCC es el tratamiento de referencia, cerca del 50% de los pacientes continúa con sintomatología, lo que justifica explorar qué tratamiento funciona mejor y en quién.
Esto se basa en dos modelos teóricos distintos: la TCC, que explica el atracón a partir de la sobrevaloración del peso/figura, la restricción alimentaria y la baja autoestima; y la DBT, que lo conceptualiza como una estrategia de regulación emocional como refuerzo negativo.
Se analizaron datos combinados de dos estudios (N=203 al final del tratamiento), evaluando variables como sobrevaloración corporal, preocupaciones por la figura, autoestima, regulación emocional, dificultad para identificar emociones, depresión, ansiedad y alimentación emocional. El resultado principal fue la reducción de episodios de atracón.
Los resultados muestran que, como predictores generales, mayores niveles de sobrevaloración corporal, preocupación por la figura, baja autoestima y depresión se asocian con peores resultados al final del tratamiento, mientras que en el seguimiento destacan la dificultad para identificar emociones, la alimentación emocional y la depresión. Esta última es el único predictor consistente en ambos momentos.
En cuanto a los moderadores, se encontró que en el corto plazo, variables como la sobrevaloración corporal, la preocupación por la figura, la baja autoestima y la alimentación emocional moderan los resultados: los pacientes con niveles altos en estas variables mejoran más con DBT-BED, mientras que aquellos con niveles bajos muestran una ligera ventaja con TCC+. La alimentación emocional presenta el efecto moderador más fuerte. A seis meses, la principal variable moderadora es la dificultad para identificar emociones, favoreciendo nuevamente a DBT en niveles altos.
Los hallazgos indican que DBT-BED es más eficaz en pacientes con mayor desregulación emocional, especialmente aquellos con alta alimentación emocional o dificultades para identificar emociones. Además, el estudio resalta la relevancia de los procesos de regulación emocional y de la imagen corporal como factores clave en el resultado terapéutico, y cuestiona el papel central de la restricción alimentaria, al no mostrar efectos significativos.
Aunque existen limitaciones metodológicas (diferente intensidad de tratamiento, falta de aleatorización completa y pérdida de muestra en seguimiento), el estudio concluye que los resultados en BED pueden optimizarse mediante un ajuste entre las características del paciente y el tratamiento, apoyando una perspectiva de intervención más personalizada basada en mecanismos.