07/06/2026
🫁 Neumonía necrotizante + empiema + lesión pulmonar: un caso que exigía decisiones rápidas y cirugía de alta especialidad
Recibimos a una paciente en estado grave, con sepsis activa. Su historia era compleja: neumonía necrotizante con empiema establecido, antecedente de trauma penetrante pulmonar, y una lesión iatrogénica por colocación de sonda pleural en otra institución que había complicado aún más el cuadro. Llegó en condición crítica, con el reloj corriendo.
El manejo médico fue inmediato e intensivo — pero en este caso, la cirugía no era una opción diferible: era imperativa. Esperar hubiera significado perder a la paciente.
Se realizó cirugía videotoracoscópica (VATS) con técnica DUKE — tres incisiones de tan solo 10 mm — lo que nos permitió abordar la cavidad torácica de forma mínimamente invasiva incluso en un contexto de urgencia y sepsis. Durante el procedimiento se logró:
Reparación de la lesión pulmonar causada por el trauma y la complicación iatrogénica.
Decorticación pulmonar efectiva con liberación completa del pulmón atrapado.
Drenaje y evacuación de abscesos intrapleurales.
El postoperatorio continuó con manejo antibiótico dirigido. La paciente fue dada de alta en condiciones favorables y actualmente se encuentra en vigilancia estrecha con evolución satisfactoria.
Este caso ilustra algo que vemos con cierta frecuencia: pacientes que llegan referidos después de que el manejo inicial — quirúrgico o no — no resolvió el problema, o incluso lo agravó. No lo mencionamos como crítica, sino como recordatorio de que la cirugía torácica de alta especialidad existe precisamente para estos escenarios: los complejos, los urgentes, los que no tienen una solución sencilla.
Tres incisiones de 10 mm. Una paciente séptica al ingreso. Alta en condiciones favorables. Eso es lo que marca la diferencia entre tener acceso a cirugía torácica especializada o no tenerlo.