Miguel Lutzow

Miguel Lutzow Amén. Soy cristiano por la gracia y el amor de Dios, ya que, en 2022, recibí a Cristo en mi corazón y lo reconocí como Señor y Salvador.

Mi misión como cristiano y médico es dar testimonio de lo que Cristo ha hecho en mi vida, ayudar a las personas a mejorar su salud física, emocional y espiritual compartiendo la vida, obra y palabra de Jesús, que dan sanidad, gozo, paz y bienestar. Soy esposo, padre, hijo y hermano. Médico especialista en epidemiología, con postgrado en administración pública y por 21 años he trabajado en salud p

ública y docencia. Empecé a escribir mi primer libro en mayo de 2024, durante mi estancia en la cárcel, a la que llegué injustamente. En ese lugar viví una restauración profunda, en la que el amor y la misericordia me rescataron de la angustia y el dolor. Pasé de ser un creyente convencional a un apasionado seguidor de Cristo, encontrando paz, seguridad y propósito en su voluntad. Aprendí valiosas lecciones guiado por el Espíritu Santo, la comunidad cristiana del penal y mi familia. En la prisión pasé algunas de las noches más oscuras de mi vida, clamé a Dios, y Él se manifestó para consolar, sanar, renovar y mostrarnos a mi esposa y a mí, el verdadero propósito de nuestra existencia: servir y testificar a Dios a través del Señor Jesucristo y con la guía del Espíritu Santo.

08/06/2026
07/06/2026

MENTIRAS QUE MATAN: “DIOS NO ME QUIERE; NUNCA ME VA A PERDONAR”

Algunas de las heridas más profundas y dolorosas que cargamos en silencio desde la primera infancia son las que se producen a causa del rechazo y la culpa. La sociedad, las personas y las familias pueden rechazar, lastimar y herir de forma criminal lo más profundo y esencial de nuestro ser: el corazón, que es la fuente de nuestra vida, como dice Proverbios 4:23: “Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida.” Además, las personas afectadas son orilladas a creer que lo acontecido es su responsabilidad, cuando puede no ser el caso.

A pesar del avance de la ciencia y la tecnología, la sociedad en la que vivimos es cada vez más egoísta y fría, exponiendo sin límite a los sectores de la población con mayor desventaja, entre los cuales se encuentran los menores de edad. Se cumple aquel dicho popular: “Al perro más flaco se le cargan las pulgas”, ya que las situaciones más dolorosas ocurren con mayor crudeza en los más vulnerables. Mientras más joven es la persona, menos habilidades y herramientas psicoemocionales tiene para procesar los eventos, defenderse y salir adelante; de igual forma, mientras más cercana es la persona que infringe, más profunda y podrida es la herida que se produce.

Ante ello, el Señor Jesús señala en Mateo 18:6: “Y cualquiera que haga tropezar a alguno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino de a**o, y que se le hundiese en lo profundo del mar.” Una de las advertencias más fuertes en las Escrituras, señalando el juicio severo para quienes corrompen, abusan, lastiman o desvían a los niños.

La incredulidad, la amargura y el resentimiento asociados a la falta de conocimiento de la Palabra de Dios, con el paso del tiempo, abonan al engaño en el cual vivimos, planteando situaciones para alejarnos de Dios y del propósito para el cual llegamos a esta tierra.

Estamos en una guerra espiritual y lo que está en juego son nuestras almas y el lugar donde pasaremos la eternidad: junto a Dios, como Él lo ha prometido, disfrutando todas las bendiciones que desde la eternidad están preparadas para los creyentes; o separados de Dios, junto a Satanás y sus ángeles caídos que ya fueron juzgados y, sin arrepentimiento, han sido condenados, como se describe en Apocalipsis 20:10: “Y el diablo que los engañaba fue arrojado al lago de fuego y azufre... y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos.”

Las experiencias críticas que vivimos desde la infancia nos acompañan a lo largo de la vida y, si en el camino no hay sanidad, marcarán el desarrollo de nuestra personalidad, autoestima, habilidades para la vida, así como la forma de relacionarnos con los demás y especialmente con Dios.

En el penal, Dios me dio la oportunidad de conversar con decenas de jóvenes que estaban viviendo las consecuencias de situaciones extremas originadas durante su infancia. Las conversaciones compartían similitudes: muchos venían de familias disfuncionales, destruidas, donde el rechazo y/o abandono de la madre, el padre o de ambos era muy frecuente. Esto afecta negativamente su autoestima y los expuso a crecer en la calle o con familiares que no estaban comprometidos con su educación y menos con un desarrollo sano de su personalidad.

El rechazo y las heridas del corazón son aprovechadas como tierra fértil para sembrar mentiras que el enemigo emplea para separarnos de Dios, expresándose en frases como: “Si Dios me amara no hubiera permitido eso”, “Dios nunca me escucha” o, asociadas a la culpa: “Con todo lo que he hecho, ¿Cómo me va a aceptar Dios?”

Génesis 1:26 nos enseña que fuimos hechos a la imagen y semejanza de Dios. Aunque no somos iguales a Él, contamos con una parte espiritual conformada por el alma y el espíritu, en la que se encuentran nuestra conciencia, corazón, mente, voluntad y emociones: áreas susceptibles de ser lastimadas, pero también de ser sanadas por nuestro Señor Jesucristo.
La Escritura enseña que el mundo, en su condición actual, está caído, es perverso y cruel. Aquí pasamos aflicciones y tribulaciones, herimos y somos heridos. Pero también enseña que Dios ama a toda la creación (Juan 3:16), que Él no hace acepción de personas (Romanos 2:11; Gálatas 2:6) y nos invita constantemente a tener una relación personal, única e individual con Él. No una religión vacía conformada por rituales de fin de semana, sino total, como dice el Señor Jesús en Apocalipsis 3:20: “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.”

Al mundo llegamos a cumplir los propósitos de Dios, no los nuestros. Si disponemos nuestro corazón, y a pesar de todo lo malo que hay, podemos aprender a amar, perdonar, tener misericordia y, sobre todo, disfrutar de una comunión fuerte y permanente con Dios por medio de la obra, vida, muerte y resurrección de su Hijo amado, mediante la guía y el poder del Espíritu Santo. Así podremos crecer en el conocimiento de su Hijo, amarle y decidir estar con Él para siempre, desechando y dejando atrás todo aquello que nos estorba.

El mundo y nuestra vida en él son temporales; nuestras experiencias, decisiones y acciones determinan nuestra eternidad. Sufrimos por la maldad que hay en el mundo, en el corazón humano y también enfrentamos pruebas que Dios permite con un propósito superior, como el Padre que ama a su hijo, lo disciplina y lo instruye con el fin de producir crecimiento y revelación.

El mundo provoca heridas que sólo Cristo tiene el poder y el deseo de sanar. No lo dudes: acércate a Dios y Él se acercará a ti. No importa lo que estés viviendo, comprueba esta verdad fundamental: eres especial tesoro para Dios, tanto que Jesús murió en la cruz pagando por nuestros pecados, resucitó y te sigue esperando con los brazos abiertos. Ten fe en Él, recíbelo en tu corazón y reconócelo como tu Rey, Señor y Salvador. Nunca te arrepentirás.

Medita, comenta y comparte. Saludos y bendiciones a todos los amigos de Emsavalles, a quienes escuchan Media Luna FM y a quienes nos acompañan en este podcast. Hasta la próxima, si Dios lo permite.

Dios les bendiga en abundancia y por la fe recibamos la sanidad que Cristo nos ofrece. Muchas gracias EmsaMedia

MENTIRAS QUE MATAN: “DIOS NO ME QUIERE; NUNCA ME VA A PERDONAR”Algunas de las heridas más profundas y dolorosas que carg...
07/06/2026

MENTIRAS QUE MATAN: “DIOS NO ME QUIERE; NUNCA ME VA A PERDONAR”

Algunas de las heridas más profundas y dolorosas que cargamos en silencio desde la primera infancia son las que se producen a causa del rechazo y la culpa. La sociedad, las personas y las familias pueden rechazar, lastimar y herir de forma criminal lo más profundo y esencial de nuestro ser: el corazón, que es la fuente de nuestra vida, como dice Proverbios 4:23: “Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida.” Además, las personas afectadas son orilladas a creer que lo acontecido es su responsabilidad, cuando puede no ser el caso.

A pesar del avance de la ciencia y la tecnología, la sociedad en la que vivimos es cada vez más egoísta y fría, exponiendo sin límite a los sectores de la población con mayor desventaja, entre los cuales se encuentran los menores de edad. Se cumple aquel dicho popular: “Al perro más flaco se le cargan las pulgas”, ya que las situaciones más dolorosas ocurren con mayor crudeza en los más vulnerables. Mientras más joven es la persona, menos habilidades y herramientas psicoemocionales tiene para procesar los eventos, defenderse y salir adelante; de igual forma, mientras más cercana es la persona que infringe, más profunda y podrida es la herida que se produce.

Ante ello, el Señor Jesús señala en Mateo 18:6: “Y cualquiera que haga tropezar a alguno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino de a**o, y que se le hundiese en lo profundo del mar.” Una de las advertencias más fuertes en las Escrituras, señalando el juicio severo para quienes corrompen, abusan, lastiman o desvían a los niños.

La incredulidad, la amargura y el resentimiento asociados a la falta de conocimiento de la Palabra de Dios, con el paso del tiempo, abonan al engaño en el cual vivimos, planteando situaciones para alejarnos de Dios y del propósito para el cual llegamos a esta tierra.

Estamos en una guerra espiritual y lo que está en juego son nuestras almas y el lugar donde pasaremos la eternidad: junto a Dios, como Él lo ha prometido, disfrutando todas las bendiciones que desde la eternidad están preparadas para los creyentes; o separados de Dios, junto a Satanás y sus ángeles caídos que ya fueron juzgados y, sin arrepentimiento, han sido condenados, como se describe en Apocalipsis 20:10: “Y el diablo que los engañaba fue arrojado al lago de fuego y azufre... y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos.”

Las experiencias críticas que vivimos desde la infancia nos acompañan a lo largo de la vida y, si en el camino no hay sanidad, marcarán el desarrollo de nuestra personalidad, autoestima, habilidades para la vida, así como la forma de relacionarnos con los demás y especialmente con Dios.

En el penal, Dios me dio la oportunidad de conversar con decenas de jóvenes que estaban viviendo las consecuencias de situaciones extremas originadas durante su infancia. Las conversaciones compartían similitudes: muchos venían de familias disfuncionales, destruidas, donde el rechazo y/o abandono de la madre, el padre o de ambos era muy frecuente. Esto afecta negativamente su autoestima y los expuso a crecer en la calle o con familiares que no estaban comprometidos con su educación y menos con un desarrollo sano de su personalidad.

El rechazo y las heridas del corazón son aprovechadas como tierra fértil para sembrar mentiras que el enemigo emplea para separarnos de Dios, expresándose en frases como: “Si Dios me amara no hubiera permitido eso”, “Dios nunca me escucha” o, asociadas a la culpa: “Con todo lo que he hecho, ¿Cómo me va a aceptar Dios?”

Génesis 1:26 nos enseña que fuimos hechos a la imagen y semejanza de Dios. Aunque no somos iguales a Él, contamos con una parte espiritual conformada por el alma y el espíritu, en la que se encuentran nuestra conciencia, corazón, mente, voluntad y emociones: áreas susceptibles de ser lastimadas, pero también de ser sanadas por nuestro Señor Jesucristo.

La Escritura enseña que el mundo, en su condición actual, está caído, es perverso y cruel. Aquí pasamos aflicciones y tribulaciones, herimos y somos heridos. Pero también enseña que Dios ama a toda la creación (Juan 3:16), que Él no hace acepción de personas (Romanos 2:11; Gálatas 2:6) y nos invita constantemente a tener una relación personal, única e individual con Él. No una religión vacía conformada por rituales de fin de semana, sino total, como dice el Señor Jesús en Apocalipsis 3:20: “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.”

Al mundo llegamos a cumplir los propósitos de Dios, no los nuestros. Si disponemos nuestro corazón, y a pesar de todo lo malo que hay, podemos aprender a amar, perdonar, tener misericordia y, sobre todo, disfrutar de una comunión fuerte y permanente con Dios por medio de la obra, vida, muerte y resurrección de su Hijo amado, mediante la guía y el poder del Espíritu Santo. Así podremos crecer en el conocimiento de su Hijo, amarle y decidir estar con Él para siempre, desechando y dejando atrás todo aquello que nos estorba.

El mundo y nuestra vida en él son temporales; nuestras experiencias, decisiones y acciones determinan nuestra eternidad. Sufrimos por la maldad que hay en el mundo, en el corazón humano y también enfrentamos pruebas que Dios permite con un propósito superior, como el Padre que ama a su hijo, lo disciplina y lo instruye con el fin de producir crecimiento y revelación.

El mundo provoca heridas que sólo Cristo tiene el poder y el deseo de sanar. No lo dudes: acércate a Dios y Él se acercará a ti. No importa lo que estés viviendo, comprueba esta verdad fundamental: eres especial tesoro para Dios, tanto que Jesús murió en la cruz pagando por nuestros pecados, resucitó y te sigue esperando con los brazos abiertos. Ten fe en Él, recíbelo en tu corazón y reconócelo como tu Rey, Señor y Salvador. Nunca te arrepentirás.

Medita, comenta y comparte. Saludos y bendiciones a todos los amigos de Emsavalles, a quienes escuchan Media Luna FM y a quienes nos acompañan en este podcast. Hasta la próxima, si Dios lo permite.

Dios les bendiga en abundancia y por la fe recibamos la sanidad que Cristo nos ofrece. Muchas gracias EmsaMedia

❓🙏 ¿Dios no te ama?
💔 - Las heridas del pasado pueden hacerte creer que Dios te abandonó.

🧠 El rechazo, el abandono y la culpa pueden dejar marcas tan profundas que muchas personas terminan creyendo que Dios no las ama o que jamás podrán recibir perdón. Esa idea, según el doctor Miguel Ángel Lutzow Steiner, suele crecer a partir de heridas emocionales que acompañan a las personas durante años.

😔 Las experiencias dolorosas vividas en la niñez afectan la autoestima, la forma de relacionarse con los demás e incluso la manera en que cada persona percibe a Dios. Cuando esas heridas no sanan, aparecen sentimientos de resentimiento, amargura y desesperanza.

💬 Miguel Lutzow comentó que frases como “Dios me abandonó”, “nunca me escucha” o “no me va a perdonar” suelen surgir en personas que han enfrentado rechazo o situaciones traumáticas. Con el tiempo, esas creencias pueden convertirse en una carga difícil de superar.

📖 La Biblia presenta una visión distinta. En Juan 3:16 se afirma el amor de Dios por la humanidad, mientras que en Apocalipsis 3:20 se describe una invitación personal para acercarse a Él: “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo”.

🌱 El mensaje concluye que las heridas del pasado no tienen por qué definir el futuro. Aun después de experiencias difíciles, existe la posibilidad de reconstruir la vida, fortalecer la fe y encontrar una nueva perspectiva basada en el perdón, la esperanza y la restauración interior.

https://www.emsavalles.com/NL276282/dios-no-te-ama

07/06/2026

"KOINONÍA"

Palabra griega esencia de la vida cristiana: comunión con Dios y con los hermanos en Cristo. Es participación en la gracia, en la misión y en la esperanza eterna.
En Cristo, es testimonio vivo de la unidad y el amor que transforman al mundo.

"Que la gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos ustedes. Amén." 2 Corintios 13:14

Medita, comenta y comparte.

06/06/2026

¿ANHELAS LA PRESENCIA DE DIOS?

- David reconoce a Dios como suyo, en una relación personal e íntima; recuerda el "Padre Nuestro".
- “De madrugada te buscaré” refleja prioridad y diligencia en la búsqueda espiritual.
- La sed y el anhelo de su alma se comparan con la necesidad física de agua en un desierto; la comunión con Dios es vital para la vida.
- La verdadera satisfacción no se encuentra en lo material ($$$), sino en la presencia de Dios.

Sigamos la enseñanza del Salmo 63:1, busquemos de madrugada a Dios en oración y tendremos satisfacción en nuestra alma. Saludos y bendiciones. Medita, comenta y comparte.

06/06/2026

"SÓLO DIOS SATISFACE EL ALMA"

El Salmo 63, atribuido a David, fue escrito cuando estaba en el desierto de Judá, refleja un profundo anhelo por la presencia de Dios en medio de la sequedad y la dificultad.

Es un salmo de confianza, adoración y búsqueda apasionada de la comunión con el Señor: "...Yo te buscaré de madrugada. Mi alma desfallece de sed por ti..."

Dios te bendiga y tu alma sea satisfecha en el Señor. Medita, comenta y comparte.

05/06/2026

"Agabo tomó el cinto de Pablo, se ató con él las manos y los pies, y dijo: «El Espíritu Santo ha dicho: “Así atarán los judíos en Jerusalén al dueño de este cinto, y lo entregarán a los no judíos."

Seguir a Jesús implica disposición a enfrentar oposición, pero también certeza de que Dios cumple su propósito en medio de las dificultades.

“Ha-Galil”, palabra hebrea que designa una región geográfica, Galilea, que en Cristo, es el cumplimiento profético de la luz divina que alcanza a judíos y gentiles, mostrando la universalidad del evangelio y la salvación.

Dios te bendiga con fortaleza y la paz de Cristo en las tribulaciones. Medita, comenta y comparte.

05/06/2026

"Por el nombre del Señor Jesús, yo estoy dispuesto no sólo a que me aten, sino a que me maten en Jerusalén."

Hechos 21 revela la valentía y fidelidad de Pablo, quien se entrega plenamente a Cristo, confiando en que aun las pruebas forman parte del plan divino.

Seguir a Jesús implica disposición a enfrentar oposición, pero también certeza de que Dios cumple su propósito en medio de las dificultades.

Dios te bendiga con fortaleza y la paz de Cristo en las tribulaciones. Medita, comenta y comparte.

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