03/09/2026
LA PEDAGOGÍA DE LA CRUELDAD MASCULINA + PSICOPATIA.
Lo que pasó en Atizapán ( el desvivimiento de una familia y su perro )
La violencia nos obliga a mirar de frente VERDADES INCÓMODAS, la crueldad no es un hecho aislado ni inexplicable. Se construye a través de aprendizajes sociales donde la dominación, el desprecio hacia quienes son colocados en una posición de inferioridad y la idea de que unas vidas valen menos que otras terminan normalizándose en cada relato cotidiano.
La deshumanización es uno de sus puntos de partida, ocurre cuando se reducen a las personas a seres sin valor, anulando su humanidad, cosificarlas e inferiorizarlas a objetos que pueden poseerse, controlarse, degradarse y, finalmente, destruirse.
Lo ocurrido en Atizapán nos enfrenta brutalmente con esa lógica. Jonathan “Honas” Meléndez, su esposa Ana Paula con 4 meses de embarazo, su hija de tres años, Alexis, una joven trabajadora del hogar, y la mascota de la familia fueron víctimas de una violencia brutal que provoca indignación y profundo dolor. En medio de esta tragedia, sobrevivió el hijo de la pareja, un niño de seis años, quien quedó expuesto a una experiencia profundamente traumática que ninguna niña o niño tendrían que vivir.
Lo más devastador de estos actos es la ausencia absoluta de límites y escrúpulos frente a la vida humana y animal. La capacidad de ejercer una violencia extrema contra una niña de apenas tres años, una mujer embarazada, una joven de 21 años, un hombre y un Golden Retriever que formaba parte de la familia, revela hasta dónde puede llegar la barbarie cuando el otro ha sido despojado de dignidad humana.
Nada, absolutamente nada, puede justificar semejante de crueldad. Ningún conflicto, interés o diferencia puede convertirse en una razón para destruir vidas y ejercer una violencia extrema de esta crudeza y barbarie.
La pedagogía de la crueldad masculina no enseña únicamente a ejercer violencia, enseña a despojar de humanidad. Socializa formas de intimidación, sometimiento y vulneración.
Cuando la crueldad pedagógica masculina se suma a rasgos psicopáticos en un hombre, la violencia puede alcanzar expresiones aún más terroríficas, brutales y letales. La combinación de aprendizajes basados en la dominación, la cosificación y la deshumanización, junto con una profunda ausencia de culpa, remordimiento o reconocimiento del sufrimiento causado, puede generar escenarios de violencia terrorista.
La psicopatía no explica por sí sola la violencia. Sin embargo, cuando se entrelazan la deshumanización aprendida, la necesidad de dominio y una ausencia marcada de límites morales frente al daño causado, pueden aparecer expresiones de crueldad extrema.
No basta con preguntarnos qué clase de personas pueden cometer tan brutales actos. Es necesario preguntarnos qué condiciones estructurales permiten que la deshumanización, la cosificación y la crueldad encuentren terreno fértil, porque la violencia no comienza cuando se dispara un arma.
Como mujer, madre y psicóloga, recibo este hecho con profunda consternación. La brutalidad de este multihomicidio no solo provoca indignación; nos confronta con el dolor de vidas arrebatadas y con la urgencia de seguir cuestionando las raíces estructurales que permiten la violencia extrema y el terror ejercido contra la vida humana y animal.
Mi solidaridad está con las víctimas, sus familias y con la exigencia de verdad, justicia y memoria.
Por respeto a la memoria de las víctimas, es fundamental dejar de difundir imágenes del crimen que vulneran su dignidad, su intimidad y la de sus familias. La exposición del sufrimiento y de la violencia extrema no genera conciencia; reproduce el daño, profundiza el dolor y puede convertirse en una forma más de violencia hacia quienes ya fueron víctimas. La memoria y la justicia no necesitan del morbo mediático. Exponernos a imágenes crudas traumatiza. Despertar la consciencia política es vital, no nesecitamos reciclar la mi**da del Internet
-Bertha V.B.
Colectiva Proyecto Medusa.