14/12/2025
14.- Historias sobre mi camino (2a parte)
En Ocosingo Chiapas llovía, llegamos corriendo uno a uno y nos íbamos reuniendo, esperábamos estar todos juntos para llegar al Caracol zapatista (así les llaman a las comunidades del EZLN), uno de los compañeros comento que faltaba una chica, nadie la había visto, no venía en ningún auto, era ella con la que había corrido y se le pegaron las espinas, mi amiga abrió los ojos espantada y me miro, me dijo “tu presentimiento”. Me quede sintiendo la situación y definitivamente sabia en mi corazón que no le pasaría nada, ya lo habíamos saldado. Ella debía vivir la situación, pero ya no le pasaría nada, estaba segura de eso.
Después de unas horas de búsqueda, la encontraron, estaba muy espantada pero intacta.
Al llegar a Palenque se integró una camioneta más y todos se confiaron, se hicieron bolas al recoger a los corredores y a ella no la vieron, todos suponían que el otro auto la traía. Gracias al Gran Espíritu la encontraron y hasta ahí quedo el asunto de ella.
Cuando llegamos al Caracol Zapatista nos recibieron muy bien, para mí era muy fuerte estar ahí, con todas las historias que se contaron en las noticias iba un poco temerosa, nos llevaron a un galerón de madera con techo de lámina y piso de lodo, esa era nuestra habitación, dormiríamos sobre tablas así nomás, todas las mujeres juntas.
En las paredes estaban pintados mensajes de todos los visitantes que habían estado ahí, sobre todo hombres de varias nacionalidades que se unieron al movimiento zapatista, había mensajes en italiano, español, inglés etc. La energía que estaba ahí impactada era de injusticia, rebeldía, enojo, inconformidad, al entrar la pude sentir y me provoco nauseas muy fuertes, tuve que salir corriendo, mi amiga sintonizo con esa energía y comenzó a discutir y a pelearse con el organizador, al escucharla pude darme cuenta que no era algo de ella, la tuvimos que calmar y explicarle que eso no era suyo, hasta que lo entendió y paro. Otra compañera experta en sahumador limpio el lugar con copal, y yo abrí mi vórtice para desalojar lo que quedara, así y cantando mantras toda la noche pude dormir a ratos.
Al otro día nos preparamos para salir hacia San Cristóbal de las Casas, el camino es hermoso, corrimos por bosques de árboles muy altos, con neblina y frio, fue maravilloso. Llegando se realizó una ceremonia muy emotiva, porque ahí nos encontramos con los corredores que venían de Teotihuacán, ya juntos éramos más de 35 personas. Así fue como todos unidos salimos corriendo para el siguiente caracol (comunidad zapatista una de las más grandes). Subimos aún más por una carretera muy angosta, eran ya las 10 de la noche y la neblina estaba espesa, mucho frio y expectación, aunque éramos muchos se sentía una energía de zozobra. Cuando llegamos a la puerta principal del caracol nos hicieron esperar media hora antes de abrir y recibirnos, cuando la puerta se abrió todos en fila entramos hasta el fondo de la comunidad, no había mucha luz solo pude apreciar la calle pavimentada, al final nos pidieron estacionar los autos en el pasto. Todos bajamos poco a poco y sin maletas nos llevaron a un galerón enorme, igual que el de Ocosingo, pero más amplio y vacío. Estando todos nosotros dentro, comenzaron a llegar los residentes de la comunidad, entraban por las dos puertas, hombres, mujeres, viejos, jóvenes, chicas, niños y bebes, todos sin excepción con pasamontaña o paliacates ósea cubiertos de la mitad de la cara, la verdad a mí me sorprendió ver a los bebes de brazos con paliacates, todos tenían uno. Nos superaban en número y eso me estaba poniendo nerviosa, de pronto estaba ya casi lleno el galerón, cuando de pronto, se va la luz.
¡¡Dios!! nos van a matar a todos, fue lo único que pensé y en una fracción de minutos regreso la luz, muchos de nosotros estábamos nerviosos, pero cuando vimos que no pasó nada nos calmamos, después de este evento comenzó a llegar el grupo del gobierno para darnos la bienvenida, comencé a relajarme y después de la ceremonia de entrega de los bastones, pasamos a saludar a todos y cada uno de los dirigentes. Estando frente a ellos pude notar en sus ojos lo que tenían en su alma y con una sonrisa les decía “No importa que se tapen la cara, los ojos son la ventana del alma”, fue muy lindo recibir sonrisas de todos ellos y una conexión de corazón a corazón.
Eso me trae al aquí y al ahora, todos usando un cubre bocas obligatorio para salir a la calle y convivir con amigos, familia, no importa que nos obliguen a usarlo, podemos hacer contacto con las personas mirándolas a los ojos, nos sentimos y no conocemos. No importa que nos obliguen a tapar nuestras bocas, podemos escuchar más a los demás y así poder comprenderlos, siempre habrá cosas buenas de lo que creemos es “malo”. ¡¡Siempre!!.
P.D: solo no te acostumbres a usarlo, toma lo mejor de esta experiencia.
En Servicio y Amor Dhana Amori.
Activadora de Luz.